Una coartada con el pasado

Literatura argentina. La memoria, la experiencia, la lengua, la política y las relaciones amorosas traman un original relato de Germán García.

Hacia el final de la película Nostalgia de la luz , del chileno Patricio Guzmán, se escucha una voz en off: “los que tienen memoria son capaces de vivir en el frágil tiempo presente, los que no la tienen no viven en ninguna parte”. Para Germán García, escribir en un lapso (y en un lapsus) de tiempo es una forma de trazar una coartada con el pasado, de estar en dos lugares a la vez: uno el de la experiencia, el otro desde donde se la relata. La escritura como una memoria posible, un modo de habitar el tiempo.

En Miserere García (re)lee los primeros tres años de la década del 60 para saldar cuentas con el pasado. Sería injusto reducir el libro a un carácter testimonial o documento de época.

Miserere no es una novela histórica; trabaja con la historia, con las consecuencias de la vida social en la trama personal de los hombres, y viceversa. Su escritura hace durar una época, como quien conserva un fuego (la materia que hace posible el relato, podría decirse siguiendo a Agamben). El tiempo en Miserere no avanza sino que más bien se expande.

García trabaja con un método y no en un género. El método es la asociación. Dentro del período en que se concentra el libro todas las conexiones son posibles y están permitidas. La digresión “adecuada a la finalidad” es un procedimiento para llegar más lejos, para no dejar pasar la oportunidad de decir algo que en otra página ya resultaría demasiado tarde o quizás el narrador podría haberse arrepentido. Hasta hay lugar para que Kafka sea un personaje más. O mejor, para que la lectura de Kafka (como en Respiración artificial ) sea una especie de relato interno del libro.

La escritura de García por momentos es alucinada, onírica, por sobre todo dialéctica. Avanza por contradicciones, correcciones: “prefiero hablar de nuestro pasado común. Que no era común, por supuesto”. García escribe con cambios de frecuencia, con una lengua que combina en un mismo movimiento cierta modulación intelectual con chispazos del bajo fondo urbano. Punto de contacto con ciertos libros de Piglia y Luis Gusmán (psicoanalista como él).

La política es una materia explícita del libro, con datos precisos pero también con especulaciones y teorías que se superponen. La política es el espacio colectivo de disputa donde construir (o al menos imaginar) otra organización social. El personaje desconfía, sus principios son de otra clase: “por mi parte defendí las virtudes barrocas: conocer el amor, saber pelear, comer y hablar”. Los vínculos amorosos, las relaciones cruzadas con las mujeres, siempre conflictivas y vitales, parecen ser el punto de fuga con el cual el protagonista trata de investir de sentido su propia vida.

Piglia anotó en su diario: “Germán García, el único en el que veo una inteligencia que funciona rápido”. Y la escritura de Miserere es una prueba de la velocidad del pensamiento, y de la capacidad del autor para trabajar con el recuerdo como arena de la literatura. El pasado no es inmóvil ni un punto fijo en una línea, sino una construcción privada permanente.

Miserere , una serie de escenas al mismo tiempo residuales y alusivas que conforman una “historia perdida, sin olvido, que visita el presente”, una mitología íntima.

 

Fuente: Clarín

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *