Una biblioteca «al paso» pensada para promocionar la lectura

Está en la esquina de Suipacha e Yrigoyen, en el barrio pringles de Villa Mercedes. «Sacá uno, dejá otro» es la premisa de un espacio gratuito de intercambio de libros y textos escolares.

  •  Dedicación. Ananda abre la veterinaria de su pareja y prepara cada día los libros que están en plena vereda y al alcance de la mano.
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Suelen ofrecer cafés, panchos, o helados al paso; y ahora también la literatura está al alcance de la mano, aunque a diferencia de las otras propuestas, ésta no tiene costo. En la vereda de una veterinaria del barrio Pringles una mujer abrió la primera “Biblioteca al paso” de la ciudad, una opción pública y gratuita para que lectores puedan elegir el libro que quieran llevarse y dejar otro  a cambio.

“Si sales ileso de un libro, es que nunca has entrado”, dice una frase pintada sobre la puerta de vidrio de una llamativa biblioteca de color rojo, en la vereda de la esquina de Suipacha e Yrigoyen. En su interior, el colorido mueble de madera alberga novelas, policiales, libros infantiles, clásicos, poesía y otros géneros que están ahí, a disposición de quien quiera dejarse seducir por el fantástico mundo de la literatura.

“Teníamos muchos libros en casa que ya habíamos leído y releído y estaban juntando polvo en las estanterías. Esto lo había visto en San Miguel, Buenos Aires, en un parque al aire libre, donde fui por un problema de salud. Habían puesto una biblioteca del mismo tamaño que ésta, de 60 por 60 centímetros, y cuando volvimos a Villa Mercedes empezamos a pensar en la idea de ponerlo en práctica acá”, contó Ananda Araujo, creadora de la iniciativa y pareja del veterinario que hoy cambió el frente de su local.

La mujer, que además es estudiante de tercer año de la Tecnicatura de Comunicación y Diseño en la Universidad Nacional de Villa Mercedes (UNViMe), decidió construir una pequeña biblioteca y con la ayuda de Walter Molina, docente de la UNViMe que pintó el mobiliario y eligió la frase de su puerta, lanzó su propuesta en el barrio Pringles. “Lo único que buscamos es fomentar la lectura y que estas obras de arte que hicieron los diversos autores sigan circulando y no queden guardadas en un cajón, en el olvido. Muchos son clásicos y otros no tanto, pero hay autores desconocidos que hicieron obras magníficas, por eso es bueno que sigan circulando”, dijo.

A los pocos días de la «apertura'», sus amigas Antonella y Ornella Gargiulo sumaron también su aporte: ellas juntan manuales y textos escolares de nivel primario y secundario. Así, la original propuesta sumó libros de texto de primero a sexto grado y también de nivel secundario. Hay material de química, física, ética, informática, catecismo y hasta cuadernillos fotocopiados en perfecto estado.

Cada día, de lunes a sábado de 8 a 13 y de 17 a 21, Ananda abre la veterinaria de su pareja Carlos Alaniz y dedica unos veinte minutos para sacar los caballetes y la tabla que contiene el material escolar y la biblioteca de literatura en general para ofrecerlo a la comunidad.

“La idea es fomentar la lectura y que aquél que no tenga el recurso económico para comprar un libro pueda traer uno que ya leyó y llevarse otro sin costo, éste es el espíritu de la biblioteca al paso: pública, urbana y gratuita. Siempre me interesó mirar a la sociedad y ver cómo puedo ayudar, como este caso donde tal vez el acceso a los libros o textos educativos se complica en esta época para una familia numerosa que no puede comprarles a todos sus hijos, por eso brindamos esta posibilidad”, contó la mujer, que ya realizó otras acciones creativas en la comunidad y sueña con que la propuesta literaria se multiplique en otros barrios mercedinos.

 

Fuente: El Diario de la República

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