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Algunas propuestas de nuestro stand para la Feria del Libro

Comunicadores en la Escuela y FrikiBooks comparten fraternalmente espacio con Caminos de Tinta en la sala de expositores de la 7ª edición de la Feria Provincial del Libro que se lleva a cabo en San Francisco del Monte de Oro del 14 al 17 de noviembre.

Jesús Liberato Tobares dialogó con la titular de Comunicadores en la Escuela sobre esta iniciativa de difusión de herramientas multimediales en entornos escolares.

La profesora de Lengua en circuitos rurales del área de Académica de la ULP, Yanina Muñoz Olguín, difunde en esta ocasión material relacionado a la presentación de su primer libro, homónimo con respecto a su iniciativa multimedial, «Comunicadores en la Escuela«, que reúne [aquí] experiencias de los últimos diez años en el aula, obra que verá la luz el próximo mes de diciembre a través del trabajo editorial de Caminos de Tinta.

El galardonado referente de la Puntanidad, don Jesús Liberato Tobares, pasó por nuestro stand y conversó con la titular de la iniciativa, mostrándose muy interesado por la labor de CelE en los entornos rurales, y satisfecho con la difusión de estas herramientas multimediales para los más chicos.

Fernando Bertín se acercó al stand de FrikiBooks y mostró su interés por «Corré, boy!».

Por su parte, además de la oferta de nutrido material de comic que el periodista Mariano Medina acerca al público, el espacio de FrikiBooks aprovecha estas horas para mostrar su «F de Friki«, recopilación de notas periodísticas elaboradas por el referente de El Diario de la República para la revista «Cooltura» del medio gráfico, con contenidos de series, películas, videojuegos, personajes de culto y mucho más en clave fandom. La edición de la obra estuvo a cargo de la editorial Payné, y salió a la luz hace unos meses.

Asimismo, Medina aprovecha la ocasión para mostrar al público presente su más reciente obra: «Corré, boy!«, una interesante serie de cuentos de terror y suspense que transcurre en distintos entornos de la provincia de San Luis. Este libro fue editado por la editorial Caminos de Tinta.

Nota: Sinforiano Digital para Caminos de Tinta.

Fotos: Caminos de Tinta.

“La Feria del Libro de San Francisco va camino a convertirse en un punto ineludible de la agenda cultural de la provincia”

Así lo destacó el jefe del Subprograma San Luis Libro, Pedro Bazán, sobre la Feria del Libro que se realizó del 15 al 17 de noviembre en el Centro Cultural de esa localidad y además expresó que “es un proceso cultural que se construye entre todos”.

La VI Edición de la Feria del Libro culminó este sábado con actividades y muestras del mundo literario de la provincia y de provincias vecinas, como el stand de La Pampa, con su muestra de “Artepropio”, donde expusieron obras de autores pampeanos. Esta participación se desarrolló dentro del marco del tratado de El Caldén que suscribieron ambas provincias para la colaboración mutua en la difusión de la cultura, entre otros puntos.

Bazán realizó un balance de esta iniciativa cultural y expresó: “Me parece que la Feria del Libro de San Francisco va camino a convertirse en un punto ineludible para el calendario cultural de la provincia de San Luis. Cuando todas las personas entienden que un proceso cultural se construye entre todos, la cosa funciona muy bien, cuando todos nos convertimos de alguna manera en promotores de la cultura. Obviamente que uno se queda con lo más trascendental que fue la presentación del segundo tomo de las obras completas de Jesús Liberato Tobares, algo que está inscripto dentro del Plan Sueños Puntanos, que puso en marcha el gobernador de la Provincia, Alberto Rodríguez Saá”.

En este sentido, el jefe del Subprograma y escritor destacó que, “esta presentación fue muy emotiva, fue la mejor clase de Puntanidad a la que todos pudimos asistir; pero hubo muchísimas actividades además de esta y muy valiosas. Hubo pensadores, escritores, destacando la labor de Gustavo Romero Borri, haciendo de puente entre lo que es cultura y lo que fue la organización de la feria. Es algo muy valioso porque entiende ponerse de los dos lados, entiende lo que es lidiar a veces con la sensibilidad de los actores culturales y lo que espera el Gobierno como máximo sostén de esta actividad”.

Por último, Bazán expresó que “después toda la movida cultural que se genera en torno a la feria, he visto muchos jóvenes, muchos niños de 7 y 8 años en adelante participando en las charlas, escuchando, jugando, visitando el Centro Cultural de San Francisco que está hermoso. En este sentido destaco la labor de Lili Vergara como anfitriona, presente en cada detalle. Solo tengo palabras de elogios para la Feria del Libro y esto lo digo tanto desde mi lugar como funcionario, como así también mi impresión como escritor o como alguien que intenta ser soporte de la cultura”.

ANSL.

Jesús Liberato Tobares presentó el Tomo II de sus obras completas

Tobares es un prestigioso escritor, historiador e investigador puntano. En la tarde noche de este jueves en San Francisco del Monte de Oro tuvo otro sentido y emotivo homenaje. Fue en el cierre de la primera jornada de la VI Feria del Libro donde presentó el segundo tomo, de seis, de sus obras completas.

“Jesús Liberato Tobares es uno de los buscadores más grandes de San Luis”, expresó con efusividad el villamercedino Félix Máximo María en el video que fue proyectado en el salón del Centro Cultural en el transcurso de un acto que contó con la participación del gobernador, Alberto Rodríguez Saá, y la jefa del Programa Cultura, Silvia Rapisarda.

San Luis Libro fue el responsable de la reedición de las obras completas, tal como se anunció   a mediados de año en la presentación del Mega Plan “Sueños Puntanos”. Pedro Bazán, responsable de San Luis Libro, presentó al autor y a su obra.

A continuación el historiador y escritor presentó su obra y agradeció muy especialmente al gobernador de la Provincia, al secretario general de la Gobernación, Alberto Rodríguez Saá, a la jefa del Programa Cultura, Silvia Rapisarda, y a Gustavo Romero Borri, para la concreción de este segundo tomo de sus obras completas al tiempo que brindó una clase magistral de puntanidad hablando de sus pueblos, sus personajes y contando anécdotas. Hasta se dio el lujo de recitar de memoria una tonada dedicada a Juana Koslay.

Tobares eligió contar las historias de los humildes mediante poemas que cultivó durante sus más de 50 años de trayectoria. Su voz temblorosa casi se quiebra por la emoción cuando recordó a una tejedora de Nogolí y el legado de Juana Koslay.

Habló de recuerdos que todavía los persiguen como sombras, sobre todo del drama de los mineros en su terruño, San Martín. Pero también la fraternidad fue su amparo.

Así contó que a los 16 años mientras trabajaba como telegrafista en Concarán conoció a Polo Godoy Rojo, al músico Atilio Jorge Jofré y a Dora Ochoa de Masramón, quienes lo inspiraron en su vocación literaria.

Durante la presentación de este segundo tomo con ensayos folclóricos, el historiador que más ha investigado sobre la puntanidad aclaró en qué consiste este concepto. “Procuramos exaltar el valor de lo raigal sin desdeñar lo universal”, dijo.

“No miramos con desprecio lo que tiene igualmente de valioso lo mendocino, lo sanjuanino, lo porteño, etc.”, señaló, y sostuvo: “Entendemos que en esos espacios de la argentinidad existen similares valores, proyectos, motivaciones y sueños idénticos a los nuestros”.

“La puntanidad no es un concepto excluyente sino incluyente”, subrayó.

“En la argentinidad también va comprendido el sentido de vecindad, solidaridad, cooperación y hermandad con los países de América”, indicó.

Tobares nació el 15 de octubre de 1929 y todavía hurga en las páginas, los paisajes y los rostros puntanos. Sueña con publicar un diccionario histórico de San Luis y pretende sumar a esta colección investigaciones inéditas sobre Villa de Praga, Las Lagunas, populares de la provincia, y sobre 165 familias del paraje Santa Bárbara (hoy, la localidad San Martín).

Para el autor escribir no es un pasatiempo sino una indagación ante la adversidad rural y existencial. El sentimiento de fraternidad lo acompaña cada vez que emprender su tarea.

“Hemos conocido cantores, guitarreros, rastreadores, arrieros, hilanderos, tejedoras, maruchos y todos ellos nos han dejado siempre el calor de su mano fraternal, como es la mano de nuestros hombres de campo”, expresó.

Su legado, como una inmensa veta en la historia social, transmite la calidez y el resplandor de los pueblos puntanos.

 

ANSL.

Tobares, el poeta del Cerro Blanco

El primer tomo de su obra poética y narrativa es un necesario viaje por los temblores y misterios del paisaje.

“Todas las arterias me unen a la sangre/ de los mineros muertos y de los que no llegaron”, así se presentó ante la comunidad don Tobares en 1962 con el poemario “Cerro Blanco” hoy, entrañable para él y muchos lectores.

El autor prefiere el nosotros como tono dominante en sus versos. Música y pinceladas fluyen, martillean o dinamitan en más de 300 páginas que reúnen cuatro obras, con algunos poemas inéditos, más los relatos campestres de Río Grande (2003).

“Cerro Blanco está frente a mi pueblo, es un tótem prácticamente sagrado”, expresó el escritor oriundo de San Martín durante la presentación de este primer volumen de sus obras completas.

Cada tanto, cuando la investigación histórica le daba algunos respiros, Tobares se sumergía en su convicción estética. Así surgieron los poemarios “Gente de mi pago” (1991) y Calandrias de Septiembre” (1994).

“Creo que escribir poesía no es un mero pasatiempo; una gimnasia intelectual cuyo último objetivo sea acertar consonantes y asonantes, sino un acto serio, trascendental en la vida del hombre. Lamentablemente hay gente que escribe poesía porque quiere alcanzar lo que considera un título: el de poeta”, dijo en la conferencia titulada “El hombre y la poesía”, ante el Rotary Club en 1963.

“Cuando un artista olvida que a su lado otros hombres luchan y sufren; trabajan y cantan, aman y sueñan, en una palabra, viven; evidencian falta de responsabilidad. Más aún, está ausente en él el sentimiento de fraternidad que nunca puede estar ausente en el arte porque es el hilo secreto que hace vibrar la sensibilidad de los hombres a través del tiempo y la distancia”, señaló en este documento que abre el tomo cuya importancia destacó el poeta Gustavo Romero Borri: “La edición revisada de todas sus obras viene a prevenir el peligro que implicaría su dispersión y también, por qué no decirlo, la posibilidad de que su tarea sucumba en el olvido o la invisibilidad. Estas palabras distintas significan, en este caso, lo mismo porque ambas dañan la vigencia de la memoria”.

Borri describió que el estilo de Tobares, su amigo, es de frases cortas y muy científico. “Pero a su vez el poeta se le filtra en sus exactitudes, y entonces sus frases o conferencias terminan con la levedad de la metáfora”, destacó el curador de estas obras completas.

Con Liberato caminamos por laberintos de piedra. Y hay peligro de derrumbe. El autor acepta estas detonaciones. Cada verso funciona como un intersticio. Tal vez para que después de la lectura podamos respirar el aire fresco de la poesía bajo un sol de justicia.

Matías Gómez para ANSL.

A sala llena, presentaron las obras completas de Jesús Liberato Tobares

La “Poética narrativa”, el primero de los seis tomos, es un merecido reconocimiento para el rastreador de rumbos en el marco del plan de obras públicas, anunciado por el gobernador Alberto Rodríguez Saá. Durante la Feria del Libro en San Francisco se presentarán dos libros más.

Su esposa, hijos y nietos, público de San Martín, Merlo, San Francisco y Villa Mercedes acompañaron al investigador este miércoles a las 18:00 en la sala “Berta Vidal de Battini”. Asistieron también el vicegobernador Carlos Ponce, la ministra de Educación Paulina Calderón, la jefa del Programa Cultura Silvia Rapisarda, el obispo Pedro Daniel Martínez, legisladores y personalidades de la cultura como “El Pulpo” Félix Máximo María.

“Me siento inmensamente feliz porque es muy importante para mí el acompañamiento de la gente”, agradeció el autor detrás de unos lentes negros que no taparon su emoción ante la cantidad de público y afecto.

La publicación de esta obra forma parte del plan Sueños Puntanos. El tomo presentado contiene poesías y relatos anteriores a 1955. Aparecen “Cerro blanco”, “Calandrias de setiembre” y “Gente de mi pago”, más los cuentos “Río Grande”. En la recopilación y selección de este largo trabajo colaboró el poeta Gustavo Romero Borri. En noviembre, durante la Feria del Libro en San Francisco, se publicarán dos tomos, y el próximo año el resto con imágenes inéditas.

“Tobares es un ícono, un defensor de la cultura”, consideró el vicegobernador.

Durante una charla amena, moderada por el jefe de San Luis Libro Pedro Bazán, el estudioso de la Puntanidad compartió su pasado con los mineros de San Martín, sus andanzas en mula, su entusiasmo por la toponimia. Incluso se detuvo a considerar su estilo literario, que el propio autor definió en broma como huraño. “He sido un niño curioso”, expresó.

Por su parte, Rapisarda indicó: “Hemos vivido en esta sala hoy el alma de la Puntanidad, que es el amor por la tierra”.

Para Romero Borri, trabajar con el legado de su amigo significó “sumergirme en ese yacimiento de identidad, donde uno se pone en contacto con el rostro más veraz, profundo, de nuestra historia folclórica, literaria, criolla, popular”, señaló Romero Borri.

“Tiene un estilo escrito de frases cortas, muy científico y académico, con datos verificables, pero a su vez el poeta se le filtra en sus exactitudes, y entonces sus frases o conferencias terminan con la levedad de la metáfora”, destacó el curador de las obras completas.

Tobares nació el 15 de octubre de 1929 y todavía hurga en las páginas, los paisajes y los rostros puntanos. Sueña con publicar un diccionario histórico de San Luis y pretende sumar a esta colección investigaciones inéditas sobre Villa de Praga, Las Lagunas, populares de la provincia, y sobre 165 familias del paraje Santa Bárbara (hoy, la localidad San Martín).

Como Atahualpa Yupanqui, Tobares se ha convertido en un antropólogo monte adentro. También con la guitarra al hombro, el historiador de San Martín asumió la tradición “rastreando el rumbo”, como tituló su última obra.

No sólo se trata de léxico, vestimentas o costumbres tradicionales; su obra es una indagación ante la adversidad rural y existencial. Por eso, la humildad le dio a Tobares la estatura que hoy ocupa en la cultura provincial.

 

Nota: Matías Gómez para ANSL.

Jesús Liberato Tobares: su obra completa, un regalo a la comunidad sanluiseña

Comprenderá tres tomos: poética narrativa, folclore y puntanidad. El primero de ellos estaría para la semana del 424° Aniversario de la fundación de San Luis.

Dentro de los anuncios hechos en el Mega Plan “Sueños Puntanos” en lo referente a Cultura, el gobernador Alberto Rodríguez Saá informó que se publicará la obra completa de Jesús Liberato Tobares. ANSL consultó al respecto a la jefa del Programa Cultura, Silvia Rapisarda.

“El primer tomo incluye su obra poética narrativa, el segundo es una obra folclórica y el tercero, La Puntanidad. El primer tomo ya está mandado a edición para su publicación. Estimamos para la semana del 25 de agosto (Día de San Luis) poder darlo a conocer”, adelantó la funcionaria.

El doctor Tobares es un reconocido historiador, investigador, estudioso de nuestras culturas, tradiciones y valores. Esta idea surgió el año pasado en ocasión de la visita del secretario general Alberto Rodríguez Saá a la Feria Provincial del Libro en San Francisco del Monte de Oro, donde el doctor Tobares participó.

“El doctor Tobares participa siempre de los eventos de Cultura, y quiero agradecerle por su acompañamiento. Él dice: ‘Mi humilde aporte’; nosotros decimos: su enorme aporte. Sus obras completas son un regalo a la comunidad sanluiseña”, concluyó Rapisarda.

 

ANSL.

“Siempre investigué pensando en la provincia, los paisajes y su gente”

El historiador Jesús Liberato Tobares repasó su trayectoria y se entusiasma por la publicación de sus obras completas, que anunció el gobernador Alberto Rodríguez Saá. El merecido reconocimiento al esfuerzo de una pluma hermanada al terruño y con valores criollos sería el 25 de agosto.

Como Atahualpa Yupanqui, Tobares se ha convertido en un antropólogo monte adentro. También con la guitarra al hombro, el historiador de San Martín asumió la tradición “rastreando el rumbo”, como tituló su última obra.

No sólo se trata de léxico, vestimentas o costumbres tradicionales, su obra es una indagación ante la adversidad rural y existencial. Por eso, la humildad le dio a Tobares la estatura que hoy ocupa en la cultura provincial.

“Estoy muy agradecido con este reconocimiento”, dijo este miércoles al mediodía el historiador que se entusiasma por sumar a esta colección investigaciones inéditas sobre Villa de Praga, Las Lagunas, populares de la provincia, y sobre 165 familias del paraje Santa Bárbara (hoy, la localidad San Martín).

Hace dos años, cuando fue homenajeado con su coterráneo, el poeta César Rosales, el historiador se excusó en no poder ser juez y parte a la hora de analizar su influencia para las generaciones futuras.

Sin embargo, su influencia se nota por la cantidad de consultas (históricas, geográficas, literarias, sociales) que permanente recibe.

Por bucear en las raíces, Tobares tiene un tono profundo. “El hombre del folclore puntano tiene valores tan importantes como los académicos, y hay que evitar que se lesionen”, subrayó en 2015.

“Nunca fue un sacrificio investigar o escribir, sino cumplir con una vocación”, reflexionó ahora.

Breve biografía

Jesús Liberato Tobares nació el 15 de octubre 1929 en San Martín, provincia de San Luis. Fue ministro del Superior Tribunal de Justicia de San Luis e integró la comisión encargada de preparar la reforma constitucional de 1962. Jurista, escritor e historiador puntano. Dedicó gran parte de su vida a investigar y escribir sobre la cultura de los pueblos de la tierra sanluiseña. Es un escritor que, en cada una de sus páginas y tal se lo ha descrito en algunos de sus prólogos “invitar a conocer las raíces y la historia de San Luis, sumergirse en el folclore puntano, sentir las voces del terruño, escuchar el cantar de su gente, palpitar con las batallas de nuestros ancestros”. Entre sus obras se destacan: “Sociología”, “Cerro Blanco”, “El hombre y la poesía”, “Folklore sanluiseño”, “Gente de mi pago”, “San Luis de Loyola Nueva Medina del Río Seco”, “El cuchillo”, “Creencias y supersticiones vigentes en la provincia de San Luis”, “Supervivencia de voces quechuas en el habla de San Luis” “Rincón de Rosales”, “Folklore Puntano”, “Noticias para la historia de los pueblos de San Luis” y “La Puntanidad”, entre otras.

ANSL.

Jesús Liberato Tobares visitó el edificio de Cultura

Asistieron, además, personalidades de la cultura como Gustavo Romero Borri y Guillermo Genninni, entre otros.

El historiador de San Martín consideró: “Este encuentro nos permitió ampliar la mirada hacia nuestro proceso histórico y enriquecer la historia de San Luis. Creo que hay que seguir trabajando en esto, porque los jóvenes que han asistido a la reunión se han mostrado interesados y ellos van a ser los que en el futuro enriquecerán lo que nosotros hemos hecho”.

Por su parte, el escritor Gustavo Romero Borri expresó: “Es una dicha y siempre un hallazgo descubrir al otro, poder ver qué es lo que busca la mente del otro, cuáles son nuestros sueños, nuestras aspiraciones, y descubrimos que estamos vivos y que estamos siempre teniendo bien alta la bandera de la creación en San Luis, y de la amistad”.

Guillermo Genninni, invitado por primera vez a las charlas, señaló: “Me pareció muy importante ya que el historiador contribuye a la constitución de la memoria colectiva y la identidad de la provincia”.

Asistieron también alumnos del Instituto de Formación Docente Continua.

ANSL.

Letras para letrados

El notable escritor e historiador, Jesús Liberato Tobares, editó una antología en la que recuerda sus prólogos, sus presentaciones y sus colegas.

Incansable en su tarea de difundir las letras y los sentires de la puntanidad, el historiador, escritor e investigador Jesús Liberato Tobares editó el libro “Pequeños portales para lúcidas memorias”, una nueva pieza en la que descansa su profusa obra, una de las más grandes de la provincia.

Aunque es en estos días que el libro comenzó a poblar las estanterías de las bibliotecas de la ciudad, «Pequeños portales…» tuvo su presentación en la 5ª Feria Provincial del Libro en San Francisco, en la Biblioteca del Solar Histórico.

En una austera edición de 100 páginas se encierran los prólogos de libros y los discursos que dio Tobares en diferentes actos a los que fue invitado por sus camaradas escritores.

Amelia Orellano, Hilda Torres de Mugnaini, el gran César Rosales, oriundo como él de San Martín; Juan Miguel Bustos, María Teresa Carreras de Migliozzi y el poeta riojano Héctor David Gatica son algunos de los mencionados en el nuevo libro.

De manera simpática y nostálgica, Tobares le dedicó este ejemplar a todas sus maestras, quienes le “ayudaron a descubrir la luz del abecedario”.  Tobares es uno de los íconos máximos del ser puntano y un escritor que no para y que el año pasado fue distinguido con el título Doctor Honoris Causa de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de San Luis.

La obra cuenta con los escritos realizados desde el “Diccionario de regionalismos” de María Delia Gatica de Montiveros  en 1970 hasta “Raíces y proyección de la puntanidad”, de 2014.

Con  Gatica de Montiveros -no por casualidad hay una referencia a ella en la apertura del libro- es con quien Tobares más compartió sus letras y elogios. “No creo exagerado decir que en esta obra cumbre, vive y palpita el alma de la puntanidad”, dice el autor en su libro.

También María Delia fue mencionada por el escritor en otros capítulos del libro: “La presentación del libro de las familias fundadoras de San Luis”, y en otro en el que comparte un capítulo con 19 letrados llamado “Reconocimiento a veinte escritores fundadores de la Literatura de San Luis”.

Aunque la mayoría de los 18 capítulos están dedicados a los prólogos de libros no todos los protagonistas del trabajo son escritores. Tobares dio un destacado espacio a la obra pictórica de Gaspar Di Gennaro y recordó el discurso de presentación en la noche que homenajearon a la pareja de músicos y compositores formada por  Atilio Jorge Jofré y Dora Aostri de Jofré. También editó un fragmento de una carta que le envió a Polo Godoy Rojo.

La escritura puntana se ve reflejada en el capítulo especial en “Reconocimiento a veinte escritores fundadores de la Literatura de San Luis”. En él, Tobares está acompañado de varios ilustres autores, muchos de ellos también amigos.

“Un buen tramo del camino lo hicimos en compañía de esos escritores fundadores”, reconoció Tobares, quien destacó en ese rubro a Gatica de Montiveros, Martín Grillo, Antonio Esteban Agüero, Polo Godoy Rojo, Hugo Arnaldo Fourcade y Dora Ochoa de Masramón.

En “Palabras para la presentación del libro ‘Vida y pasión poética y prosística de Antonio Esteban Agüero’ del profesor Hugo Arnaldo Fourcade” (otro capítulo del libro) hay elogios por partida doble.

Del poeta merlino sostuvo que su poemario “es sin duda el himno más alto y más bello de San Luis”, y del profesor Fourcade dijo que fue “un notable intelectual puntano que dejó un legado valioso y perdurable” en lo educativo, histórico y literario.

En las solapas de las tapas, está, para el lector coleccionista, toda la bibliografía de Tobares, con el nombre de cada libro y su año de edición. Desde la década del ’70 a la actualidad. Están allí sus investigaciones históricas y folclóricas, como su narrativa y su poética.

El Diario de la República.

Cargados de erudición y mitologías, los poemas de Rosales testimonian una generación marcada por el romanticismo.

César Rosales, el vate de San Martín

Cargados de erudición y mitologías, sus poemas testimonian una generación marcada por el romanticismo; la influencia de Lugones en el noreste puntano; contraste y coincidencias literarias con Antonio Esteban Agüero.

Cargados de erudición y mitologías, los poemas de Rosales testimonian una generación marcada por el romanticismo.

Cargados de erudición y mitologías, los poemas de Rosales testimonian una generación marcada por el romanticismo.

“El poetizar y el profetizar eran, para los antiguos, facultades si no sinónimas, tan semejantes que se concebían inseparables de la persona dotada del don supremo de la palabra como instrumento transmisor de visiones e intercesor, a la vez, entre lo divino y lo humano. De aquí deriva, pues, la voz griega de vate; de aquí, también, la noción que identifica al vate con el poeta, noción que llega hasta nuestros días, aunque desfigurada, es verdad, por el uso mecánico del lenguaje y el desprestigio de las categorías que, en el orden poético, corresponde a las voces gemelas de poeta y de vate”, explica César Rosales en su libro “Los orígenes mágicos de la poesía”.

El historiador Jesús Liberato Tobares, un coterráneo del poeta, sostiene que Rosales día tras día puso en tensión su sangre, su cerebro y su alma con tal de crear.

“Para ser artista como Rosales es preciso prescindir de instancias materiales. Esto explica porqué sus sentidos no prestaron nunca atención al utilitarismo. Su capacidad de asombro le vedó siempre las metas pragmáticas porque sus ojos estaban hechos para ver el resplandor del misterio y su oído apto para percibir el susurro de las alas. Por eso cuando le llegó la hora de morir sólo tenía en sus manos música de grillos, lumbre de luciérnagas, rocío de eternidad”, señala Tobares quien apunta que Rosales formó parte de la Generación del 40, cuyo tono lírico puede caracterizarse a grandes rasgos por cierta propensión a la melancolía, a la tristeza, a la celebración de los símbolos más puros, en su tránsito hacia la destrucción y desaparición.

Aturdido por la guerra civil española, la Segunda Guerra Mundial, y las bombas nucleares el poeta de San Martín optó por el canto elegíaco y el romanticismo. Aquí contrasta con Antonio Esteban Agüero quien era más celebrante en sus estrofas. Ambos son enormes cauces por donde fluye literatura puntana.

Tobares detalla las peripecias existenciales del poeta: “La pérdida de sus padres siendo niño y adolescente, la pérdida de los bienes patrimoniales de su familia y fundamentalmente la pérdida nunca reparada ni reparable de su solar nativo, de la tierra de su nacimiento, a donde volvió ya solo para abrevar su sed de cielo, de silencio aquerenciado, sabiendo que nunca volvería a habitar su comarca azul, el solar de la edad de oro donde los nombre de doña Salomé Agüero, de aquella Farsi, de Don Rufino Martínez, de Doña Rosa Godoy, habitan la dimensión inalcanzable de la eternidad”.

Influencia de Lugones

Liberato tiene un cariño especial por Rosales. La biblioteca del folclorólogo está repleta de libros del poeta. La casa que habita actualmente en San Martín fue el solar de Leopoldo Lugones. En el artículo titulado “De la aldea donde nació César Rosales”, Tobares rescata un recuerdo del periodista local Humberto Ortiz: “He nombrado a Lugones. Venía de Córdoba la nebulosa. Era amigo y compañero de aquellos dos grandes espíritus que fueron Zenón Torres -el único hermano varón de mi madre- y Ciro Fernández que cursaban con él estudios en la docta. Así entró en San Martín Leopoldo Lugones, como ha entrado pisando en tierra suya, con paso de rey natural”.

En “Inventario de una poesía erudita”, Esteban Gil señala que entre Leopoldo Lugones, Zenón Torres y Ciro Fernández existieron por mucho tiempo, misteriosas correspondencias que permanecieron toda la vida en el terreno de lo mágico y astrológico. “Tanto Ciro como Zenón eran poetas y espíritus independientes, habían participado de la revolución que tuvo lugar en San Luis el 26 de julio de 1893. Así, Tobares, sobre el final del artículo citado apunta: ´En el viejo Rincón de los Rosales, en esa tierra del norte tocada por la magia de Lugones e iluminada por el ideal de Ciro Antonio Fernández y Zenón Torres, en la tarde del 28 de marzo de 1908, los ojos de César Rosales se abrieron asombrados a la vida´. Nacía otro poeta… ¿Herencia o aprendizaje? ¿Genes o entorno? Probablemente ambos”, expresa.

El historiador comparte que en su vivienda actual vivió el abuelo materno de Rosales, don Lázaro Fernández. “Lugones era amigo de Ciro Antonio Fernández. Se conocieron en el colegio Monserrat de Córdoba y venía a visitarlo. Estuvo acá en este solar. Yo siempre quería hacerme la casa acá porque estuvo Lugones pero además pensaba que tenía que haber dejado algo acá, un hálito de poesía. Aunque nunca pude captarlo pero siempre me hice esa ilusión”, cuenta sonriente.

La visión del poeta

En “La obra poética de César Rosales”, Delia Gatica de Montiveros, señaló que el poeta adquirió conocimiento de los clásicos griegos, latinos, renacentistas y modernos. “La frecuentación de la literatura española le facilitó, entre otras cosas la posesión de un notable instrumento lingüístico. Pensamos que su trato con los clásicos le ayudó incluso a penetrar el mundo de la naturaleza, a descubrir sus misterios, a encontrar formas adecuadas para celebrarlo líricamente. Al leer a Rosales sentimos que nos aleja de tanta antinaturaleza como nos rodea, y que nos indica el camino para el goce de las cosa naturales en su encanto y fuerza elementales”, indica.

Su amigo León Benarós amplía al respecto: “Rosales no se propone lo superficialmente folklórico, si no lo trascendente. Enraizado en su solar, pero con visión ecuménica y aún cósmica la presencia en su canto de ejemplares diversos de la flora y la fauna aborigen constituye con todo, más que notas de color, pues ayudan al clima del poema y lo sitúan geográficamente.”

En el prólogo a “La patria elemental”- donde su poesía adquiere la más alta irradiación-, Benarós lo describe como “hombre de gestos pausados y continente austero, pero no negado a la sonrisa, y aún a la eventual chanza. Ordenado, serio, responsable, metódico en sus papeles, amantísimo en la vida hogareña, pudo cantar al hijo recién nacido (inclinado también después a las letras), reclamando a la esposa (poeta, como el padre): Amada, ven, contempla la hermosura.” Su enérgica voz contrastaba con su delgadez y regular estatura.

León dice que la poesía de Rosales tiene mucho de convocación, y aun de conjuro. “Sabe que en el límite del misterio está lo prohibido, el riesgo de la propia inmolación. Arriesga, porque se sabe un señalado. Sus poemas son himnos graves, aún los escritos en el humilde octosílabo del romancero”, apunta.

“Sin proclamarlo, su poesía importa una ética, una especie de ambiciónecológica, como si la adoración que expresa por ese mundo prístino exigiera el paralelo deber de no contaminarlo con los desechos del consumismo”, agrega. En aquella época el magisterio de Pablo Neruda para los poetas era ineludible, pero Rosales, “supo acertar con su propia voz, depurando de lo excesivo y barroco la incitación posible”.

Profundidad le corría por las venas y era fiel a ese llamado que, a veces, también lo laceraba. Agonía y éxtasis.

Aunque reniega de las encorsetadas definiciones, Rosales, quien también cultivó el ensayo, elige dos definiciones para su vocación. “Benedetto Croce, resumiendo un pensamiento de Vico expresando en su Scienza Nuova, preceptúa lo siguiente: La poesía es producida no en virtud de un mero capricho placentero, sino a causa de una necesidad natural. Tan lejos se halla de ser superflua y eliminable, que sin ella el pensamiento no hubiese podido avanzar: es la actividad primaria de la mente humana. El hombre, antes de llegar a la etapa en que forma ideas universales, forma ideas imaginarias. Antes de que logre reflexionar mediante una mente clara, aprende por medio de facultades confusas y perturbadas; antes de que pueda articular, canta; antes de que hable en prosa, habla en verso; antes de usar términos técnicos, usa metáforas, y el uso metafórico de las palabras le es tan natural como a nosotros los que llamamos natural”, dice.

“Tal vez -continúa Rosales- influido por el pensamiento de Vico, o coincidiendo con él, Herbert Read escribe en ´Forma y poesía moderna´: La diferencia de tensión entre poesía y prosa corresponde, en realidad, a una diferencia en la evolución histórica del lenguaje. La poesía es un modo más primitivo de expresión que la prosa; es por ello que el lenguaje de los pueblos primitivos nos parece a menudo poético. Pero recordemos también que Hegel, en su Poética, enuncia un pensamiento similar cuando dice que .la poesía es más antigua que el lenguaje en prosa artísticamente trabajado y la primera forma bajo la cual el espíritu llega a la verdad”.

Agüero y Rosales

Esteban Gil tomó un ejemplo de la diferencia entre ambos poetas. “Digo a los arroyos” de Agüero, concluye: “¡ Oh, los arroyos de mi tierra!/ Sangre leve y azul de mi terruño amado;/ musicales arterias de la roca/ donde se escucha el corazón puntano/.”

Rosales cuando se dedica a los ríos incluye lo misterioso lúgubre. En “La Patria Elemental”, en la última sección, poetiza: “Allá he visto los ojos de la medusa muerta,/ sus cabellos malditos/ cayendo en la lluvia de glaciales helechos/ sobre inocentes formas/ petrificadas…/ Ciervos de Luz, Oh! Ríos allá tejen las lianas/ su infernal paraíso.”

En el vate de San Martín vibra la melancolía de un ocaso cuyo Edén es la infancia. Pero leerlo es leerse. Se enarboló de lo más creativo aun sabiendo que sus ojos no conocerían el panteón que hoy integra en la literatura puntana. Testimonio es de una decadencia y de una mitológica añoranza, por esto también imperioso.

Agüero habló de una vida en poesía, Rosales estudió los orígenes mágicos de la poesía. Aunque con tonos y vivencias diferentes, los dos coincidieron en un autor: Rainer María Rilke. El “Capitán de pájaros” recomendaba a quien quisiera iniciarse en la poesía leer “Cartas a un joven poeta”. Rosales estrofó una oda para el austríaco.

Quizás, por estar rodeado de tanta hermosura natural, Agüero fue más afirmativo. En cambio la temprana lejanía a Rosales le trazó un pantanoso paisaje interior. Los dos vivieron con una bella urgencia: expresar lo indecible.

Legado

Su larga residencia en Buenos Aires, donde entre otros logros, fue colaborador del diario La Nación, pesó entre los lectores locales. Sin embargo su profusa cosecha literaria es evocadora del terruño puntano. “Por eso yo no creo/ en nada que no venga de una ráfaga viva, /en nada que no sea/ intuición y misterio, pasión y sufrimiento/”, dice en “Los morteros de piedra”.

Benarós dijo que Rosales estuvo Injustamente ausente de no pocas antologías de la poesía argentina contemporánea. “Con todo, ha cosechado juicios laudatorios de prestigiosas figuras de crédito mundial, como el del poeta español Vicente Aleixandre (Premio Nobel), con quien mantuvo correspondencia”, lo defiende y enseña: “Regresar a las páginas de este admirable poeta -tan sanluiseño como universal- es sentir que, por la magia de la Belleza, participamos en la unidad del Todo”.

Fuente: Agencia de Noticias San Luis.

Se presentó el libro “Rastreando el rumbo” de Jesús Liberato Tobares

Fue este 24 de agosto a las 11:00 en la Sala “Berta Vidal de Battini”. La presentación estuvo a cargo de Alberto Rodríguez Saá y contó con la presencia de la ministra de Turismo y Las Culturas, Liliana Bartolucci.

Jesús Liberato Tobares presentó su libro “Rastreando el rumbo”.

Jesús Liberato Tobares presentó su libro “Rastreando el rumbo”.

A sala llena, el candidato a gobernador de la Provincia, Alberto Rodríguez Saá, fue el encargado de dar inicio a la presentación del libro, destacando la ilustración de la obra literaria, y expresó además que en sus letras se presenta como un libro de teoría del conocimiento, para entender lo que es la cultura, la poesía, y posee una mirada a lo nuestro y expresó además que la cultura se desarrolla siempre en libertad. La actividad también contó con la presencia del embajador de Taiwan, Lien Sheng Huang.

Por su parte, la ministra Bartolucci destacó que la actividad se llevó a cabo en el marco de la Semana de la Puntanidad y el Sanluisismo; dijo además que “estamos ante la presencia de dos grandes puntanos, el doctor Alberto que dio inicio a programas gubernamentales como San Luis Libro, que le da, a los escritores puntanos, la oportunidad de publicar sus obras; y que nos ha enseñado que la Puntanidad se entiende como el alma de San Luis.

Con respecto a Jesús Liberato Tobares, la ministra destacó que “ha dedicado la mayor parte de su vida a investigar sobre las raíces y la historia de San Luis, y en sus letras nos enseña, entre otras cosas, que debemos entender que el suelo bajo nuestros pies es la semilla de nuestros abuelos, que la tierra esta plena de nuestros antepasados”.

Tobares estuvo acompañado por Alberto Rodríguez Saá, la ministra de Turismo y Las Culturas, Liliana Bartolucci, el candidato a vicegobernador por Compromiso Federal Carlos Ponce y el embajador de Taiwan, Lien Sheng Huang.

Tobares estuvo acompañado por Alberto Rodríguez Saá, la ministra de Turismo y Las Culturas, Liliana Bartolucci, el candidato a vicegobernador por Compromiso Federal Carlos Ponce y el embajador de Taiwan, Lien Sheng Huang.

Sobre el autor:

Jesús Liberato Tobares nació el 15 de octubre 1929 en San Martín, provincia de San Luis. Fue ministro del Superior Tribunal de Justicia de San Luis e integró la comisión encargada de preparar la reforma constitucional de 1962. Jurista, escritor e historiador puntano. Dedicó gran parte de su vida a investigar y escribir sobre la cultura de los pueblos de la tierra sanluiseña. Es un escritor que, en cada una de sus páginas y tal se lo ha descrito en algunos de sus prólogos “invitar a conocer las raíces y la historia de San Luis, sumergirse en el folclore puntano, sentir las voces del terruño, escuchar el cantar de su gente, palpitar con las batallas de nuestros ancestros”. Entre sus obras se destacan: “Sociología”, “Cerro Blanco”, “El hombre y la poesía”, “Folklore sanluiseño”, “Gente de mi pago”, “San Luis de Loyola Nueva Medina del Río Seco”, “El cuchillo”, “Creencias y supersticiones vigentes en la provincia de San Luis”, “Supervivencia de voces quechuas en el habla de San Luis” “Rincón de Rosales”, “Folklore Puntano”, “Noticias para la historia de los pueblos de San Luis”, “La Puntanidad” entre otras.

Fuente: Agencia de Noticias San Luis.

Clase magistral: Jesús Liberato Tobares presentó «Rastreando el rumbo”

Uno de los próceres mayores de la puntanidad presentó su nuevo libro, propició el debate y se fue cantando.

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Sonrisas. Tobares, Bartolucci y Rodríguez Saá en la presentación. | Foto: Marina Balbo.

Cada presentación de una obra de Jesús Liberato Tobares es una clase magistral de historia, folclore y tradición. Parte del cúmulo de conocimientos que el autor ha recogido en sus años de investigador y escritor forman parte de “Rastreando el rumbo”, el último libro publicado, aunque con palabras escritas hace años.

La presentación fue ante un auditorio que completó la sala Berta Vidal de Battini y que terminó cantando “Caminito del Norte”, uno de los himnos de la puntanidad, junto a Gabriel Cantisani y Marianella Arce.

Para presentar a Tobares, fue convocado Alberto Rodríguez Saá, quien a lo largo de su discurso se reconoció admirador del autor nacido en Rincón de las Rosas, hoy San Martín, y de su prolífica obra. “Siempre ha estado en la geografía y el paisaje puntano, es esencialmente un observador que mira y nos describe al San Luis del pasado, el presente y ahora nos da una mirada al futuro en este libro”, dijo el ex gobernador.

Para Rodríguez Saá la idea de que “la cultura se desarrolla en libertad” es el centro en “Rastreando…”, así como la necesidad de concretar un plan cultural, “un programa de todos, para todos”, explicó.

Y en el final, luego de reconocer a Tobares como transgresor por su postura crítica de algunos aspectos del Martín Fierro, instó a que la obra editada por San Luis Libro pueda ser estudiada por los alumnos de todas las escuelas provinciales.

Fuente: El Diario de la República.

Literatura en la Puntanidad

La Semana de la Puntanidad y el Sanluisismo invita a reflexionar acerca de la literatura, incluso actual. Once escritores revelaron sus secretos, sueños y desvelos.

Los escritores invitan a vivir la Puntanidad por medio de la literatura.

Los escritores invitan a vivir la Puntanidad por medio de la literatura.

Ricardo Torres era vecino de Antonio Esteban Agüero en Merlo. “No hablaba de otra manera. Le preguntabas algo y te respondía en poesía”, revela Ricardo, lector de estrofas antes de conocerlo, recitador, hasta la actualidad, después de que el “Tono” lo eligió para cada guitarreada.

Fourcade en “Vida y pasión poética y prosística de Esteban Agüero” describe al adolescente que colaboraba para la revista Ideas como “de mirar profundo, palabra amable, y esa voz, que tenía, inolvidable, la reciedumbre (fuerza) del rebelde a quien jamás conforma la mediocridad del medio que comparte.” Ese descontento lo llevó a sacrificar su título, ya que ejerció brevemente la docencia en Carpintería y Merlo, para vivir luego en poesía.

“Alguien dijo, y yo concuerdo, que es la más alta voz eglógica (lírica) de la poesía puntana. En verdad, conmueve su alto vuelo”, asegura la doctora en Historia, Teresa Fernández, vicepresidenta de la Asociación Cultural “Antonio Esteban Agüero”. En el prólogo a “Antonio Esteban Agüero, corazón y destino de cigarra,” Fernández, tras señalar que el escritor serrano fue influido por García Lorca y César Vallejos, sostiene: “en la lírica ‘agüeriana’ hay identificación con la naturaleza, sencilla ternura y vibrante despliegue de metáforas”.

Torres sintetiza: “Todos querían ser poetas cuando lo conocían”.

Beba Di Genaro fue ungida desde su infancia como poeta por Antonio Esteban Agüero. En 2014, a los 77 años, en una de sus últimas entrevistas, Beba recomendó, a quienes comenzaran a escribir, devorar páginas. “Es la única manera de afinar el instrumento”, explicó. También sugirió de Rilke “Cartas a un joven poeta”, obra que Agüero le aconsejaba con ímpetu. “Una vez enojado me dijo si usted hubiera leído a Rilke no me hablaría de su primer marido, sino de las nubes, los pájaros”. Y tras estudiar gramática, sinonimias y expulsar metáforas hasta en los sueños, Beba propone desnudar el alma al poetizar. Es que luego de la palabra, la naturaleza y la libertad, su cuarto tema preferido es el sexo. Así, a medida que los dedos cedan, Di Genaro aseguró que la savia de ese naciente literato girará en torno a la palabra, o al decir de Agüero, sabrá “vivir en poesía”. En ese intuitivo punto las letras trascienden sentidos, juegan, huelen, parecen plásticas. Hay un no decir que nutre. “Cuando tenés esa palabra, tenés que trabajarla. Yo no soy un poeta, dice Agüero; soy un obrero que construye canto”, enseña la escritora que murió el año pasado. Simple suena, pero a cada renglón “la palabra se encorva y adversamente se nos niega”, tal cual manifiesta un poema Beba. Después viene el estilo. La poeta ha mimetizado tanto el algarrobado ritmo de su maestro que resulta complicado distinguir cuando canta uno u otro: “Canción para lavar la hoja: labio del viento/ cuna de rocío/ vientre de sombras/ abono de los trigos/ piel de los seres vegetales.”

Según María Haydee, ante la Puntanidad y el Sanluisismo, el reto de los escritores, nuevos y consagrados, es “rescatar los valores del pasado. Transmitir, mirando la realidad que nos circunda, algún pensamiento positivo, con ojos bien abiertos”.

_¿Qué necesita la sociedad para fomentar más Agüeros?

_Nada programado podrá crear otros Agüeros. Salvo difundir la poesía en general y estimular la lectura de obras de todos los géneros. Quizás serios talleres o grupos en barrios y escuelas reunidas en torno a un eje atractivo. Tal vez también los concursos para editar, aunque Agüero no creyera en ellos.

Clides, hermana de Polo Godoy Rojo comparte cómo era una de las voces señeras de la Puntanidad. “Hablabas con él y era una persona común, no demostraba tener tantas cosas en la cabeza, yo no sé de dónde sacaba tantas cosas que quizás ni las vivió. Era muy observador y andaba siempre con una libretita que aconsejaba llevar a cualquiera que quisiera volcarse a la escritura. ‘Si vos querés escribir -me decía- tenés que estar siempre con las antenitas paradas’”, recuerda Clides. Polo fue el mayor de los trece.

“No sé cuál autor leería más porque tenía miedo de que tomara ese estilo, trataba de no ‘contaminarse’ digamos porque quería tener su estilo propio”, lo describe. “Siento una gran admiración por él, por escribir tantas y tantas cosas. Y ha dejado muchísimas inéditas”, agrega. Entre cuentos, poesías, novelas, relatos para niños, obras de teatro, el autor suma 28 publicaciones.

“Me motiva escribir más que nada la eterna búsqueda del hombre y su destino, la búsqueda de la belleza, el amor, la verdad, la justicia y la libertad, búsqueda de Dios para iluminarme e iluminar, en un intento porque el mundo sea una constelación de almas iluminadas”, lee Clides, grave, de su hermano.

“Siempre buscó y le cantó a la luz. Podemos decir que toda su vida fue una preparación para ese largo viaje hacia la luz a la que siempre le cantó”, indica luego.

Aquel fervor literario también cautivó a su hermana. “Yo nunca le mostraba las cosas que escribía porque al hermano mayor le teníamos mucho respeto. Hasta que un día se las mostré y me aconsejó que leyera”, sostiene. Clides cuenta también que cuando Polo presentó una obra para una editorial de Buenos Aires le dijeron que no servía y que se dedicara a otra cosa. “Por eso él decía que siempre hay que insistir”, subraya. “Aunque fuera de noche, si Polo se acordaba de algo, se levantaba a escribir, según cuenta la esposa. Es, como dice Romero Borri, ‘el que tiene la pasión de escribir duerme con un solo ojo’”, añade.

“Escribir me ayuda porque te transportás a otro mundo”, afirma Clides.

Una de las tantas semillas literarias de la Puntanidad es “El Viaje del Poema”. Editada mediante San Luis Libro, la obra de Gustavo Romero Borri consta de 2 tomos que reúnen a 95 poetas, desde los inicios de la cultura escrita en la provincia hasta 1950.

“El libro pretende despertar en el lector el viaje del poema en el tiempo, poema como esencia constituyente de la cultura. El poema no es un discurso, no es la historia, ni la geografía, es la interrupción del discurso. Cuando dejamos de hablar, aparece la voz poética y esa voz está rodeada de silencio. Y estos hombres y mujeres que tuvieron la necesidad de poner en palabras su intimidad, en una provincia que muy poco los reconoció como tales, me pareció conmovedor poder rescatarlos y ponerlos todos juntos en un lugar”, señala Borri.

Élida Vallejos nació en El Pedernal, tiene 83 años, 6 hijos, 18 nietos, 18 bisnietos, terminó el secundario a los 55 y escribe desde la infancia. El amor a la naturaleza y los sueños son la savia de su sabia vocación literaria.

_¿La vida tiene poesía?

_Todo lo que miramos es poesía, esa puerta, este cuadro.

_¿Pero qué distingue a la mirada del poeta de alguien que tal vez mira el mismo objeto?

_El poeta le da otro matiz.

_¿Y cómo describiría esa mirada poética?

_Es un mirar desde el corazón, desde adentro de nosotros mismos. Porque todos nosotros estamos volcados hacia los objetos para hacerlos poesía. Lo llevan a uno a mirar las cosas de otra manera. El poeta tiene un mirar total, de todos los ángulos, con unos ojos que miran lo más bonito que hay.

“Armar el pájaro su nido/ perlar la flor el rocío/ colmar el alma de dicha,/¡Eso es poesía!”, escribe.

_¿Y para qué sirve todo esto?

_Para transmitirlo, para alargar la vida nuestra, porque es tan lindo vivir, sacar lo más triste y quedarse con lo más llamativo, lo que puede llenar el corazón.

_Pero, a veces, escribir no implica también acampar en ese dolor, para ver si puede salir algo mejor, como parte de un proceso. Es decir, ¿o sólo usted escribe cuando está bien de ánimo?

_No, no, se escribe en todo momento. Y uno cuando está triste escribe triste. Pero la poesía también es irreal, porque hay sueños que no se cumplen o no se pone énfasis para que se cumplan.

_¿Cree que la palabra poética tiene el poder para crear sueños?

_Si señor, y para llevarlos a la realidad también.

_¿Qué sueños se le han cumplido con la poesía?

_Todos. Amigos, viajes, los hijos que salieron buena gente.

Nunca enumera sus premios en otras ciudades o el primer puesto en el concurso Jaquematepress. Al final de la nota, humildemente, pide que escriba poco sobre su historia.

_¿Considera que actualmente la poesía tiene un espacio en la sociedad?

_Sí, recién empieza a tomarse en cuenta. Porque antes quedaban herrumbrados por ahí los libros de los grandes poetas. Y de repente se empezó a tomar conciencia de lo que significa escribir poesía. Ahora admiramos a los poetas anteriores, han aflorado.

_¿Por qué esta toma de conciencia o revalorización ahora?

-Porque se desvalorizaron otras cosas. La televisión, en primer lugar, o algunas noticias nocivas para los chicos.

_Es decir, que para usted la poesía surge como una respuesta a esa violencia…

_Claro. Es una bonita respuesta para todas las cosas negativas. La cultura tiene que volver a ser real, no perniciosa como la que tenemos ahora.

_¿Por dónde pasa la raíz de nuestra cultura?

_Por la lectura de buenos libros. Enseñarles a las criaturas desde pequeñas a leer, para que se formen bien.

En 2011, Roberto Sabbatini fue el único participante local que recibió un mención en el “Concurso Nacional de Cuento y Ensayo”, organizado por el Gobierno de la provincia. Su obra “Anillos de humo”, entre 200 participantes, fue evaluada por las prestigiosas narradoras argentinas Angélica Gorodischer, Ana María Shua y Alicia Steimberg.

_Usted es un especialista en los finales, ¿le molesta que le anticipen el final de una obra?

_Sé que nunca la cuentan cómo es. Cada uno ve las cosas como quiere. No me molesta, miro el desarrollo. Con mis cuentos no sé, porque nunca he presenciado que alguien los cuente, aparte de la presentación cuando gané el concurso.

_En algunos de sus cuentos se nota la moraleja, pero en otros ¿qué busca insinuar?

_Hay mucha metafísica espiritual. En el fondo siempre quiero transmitir una enseñanza.

_Los portadores de la sabiduría son únicamente animales, extranjeros o extraterrestres, ¿por qué no el hombre de la ciudad?, ¿esto tiene que ver con su pasado rural?

_ (Ríe) En general muchos intelectuales cacarean con sus conocimientos pero no tienen sabiduría. Es sólo un juego de dimensiones.

_¿Se traba pensando la palabra justa?

_No, porque uso un lenguaje simple, para que lo entienda todo el mundo. Un léxico muy elaborado es una forma de presumir que se ha leído mucho.

_ ¿Cuánto ha cambiado su escritura desde que publicó “Anillos de humo” hasta hoy?

_No sé, no tengo idea. No me puse a valorar. Es que no estoy buscado lograr un efecto, sino algo que valga la pena, distinto e interesante.

Desde que abrió un diccionario durante su adolescencia, Mariano Pennisi quiso consagrarse a la literatura. Tuvo varios intentos en Capital Federal. A raíz de un concurso en 2013, San Luis Libro editará sus cuentos “Sobre un pan de amor escribí con miel”.

Durante el espacio, indispensable que defiende para crear, además de malabarear con personajes ficticios, Mariano inventa microhistorias sobre las personas que cruza por las calles puntanas. Es uno de los tantos juegos que impregna de arte la rutina. Y filosofa: “Todos tenemos esa habilidad, pero muchas personas deciden apagarla”.

Mariano añade que jamás esperaba una entrevista por obtener el premio. De nuevo convoca a sus padres con brillo en los ojos. Al intentar definir su estilo literario, titubea, encoje los hombros.

“Cada cierto tiempo, la delgada franja que separa al amor del odio se rompe, conjugando a éstos con un fin común, fusionándolos en pos de salvar un corazón de las pesadas cadenas de la mediocridad”, cierra el cuento “La muchacha de las esmeraldas”, a publicarse en San Luis Libro, y que Pennisi garabateó durante un fin de semana, en un rapto.

Varias sombras sobrevuelan los reglones. Su primo Maximiliano lo ha estudiado: “Creo que hay dos elementos que definen el estilo literario de Mariano. Por un lado, en lo formal, es visible su gusto por un lenguaje barroco, expansivo, con una predilección por los arcaísmos y el vocablo culto. Por otra parte, me parece que casi todos sus textos reflejan una preocupación por los sentimientos propios del ser humano: el amor (el no correspondido sobre todo), la soledad, la alienación, la culpa, la fe, entre otros. Diría que su mayor influencia, al menos en los escritos de su primera época, son los cuentos de Edgar Allan Poe y de Lovecraft, y la vertiente gótica en general. Por supuesto, lo más importante, es la base autobiográfica que está detrás de muchos de sus relatos.”
En 2013, Daniel Salto obtuvo el tercer puesto en el concurso “San Luis te publica tu primer libro”, por el policial “El Cadáver de Mackenna”. Actualmente, a los 54 años, cursa el secundario junto a su mujer y escribe su quinta novela. Lo llaman el “poeta mecánico” y pone el acento en la fantasía, la ciencia y lo social.

“¿Ustedes quieren saber para quién escribo? Escribo para los que sueñan, ¡y me incluyo! Para los que dejaron de amar, para los que nunca amaron, para los que necesitan de ese amor, ¿Y saben por qué? Porque hay nuevos continentes esperando florecer de entre los mares cuando estos que tanto laceramos se sumerjan, cuando este globo cambie los polos y los glaciares congelen nuestras almas. Porque tal vez un día la luna se escape de la atracción terrestre, disfrazándose al espacio y al clima. Será un caos que arrasará todo sentimiento. Quizás una lluvia de rocas estelares nos envuelvan con nubes tóxicas que borrarán hasta los besos del subconsciente”, dice Daniel Salto en su texto titulado “Antes que florezcan los mares”, escrito hace 15 años.

Al autor se le nota la marca que deja el autodescubrimiento: párpados bajos, empujados por un brillo musical que sólo salta verde cuando hay eco en otra cara.

Basta con hacer silencio y tener paciencia para verlo. Salto, lentamente, desliza sus palabras hasta que lleguen al corazón de un asunto. Y aunque no es un lector riguroso, este escritor con aire a Paulo Coelho, y estudiante del Plan de Inclusión Educativa, va por su quinta novela.

Hay una manera de conversar, o gritar, ante un mundo implosivo, amenazante, enfermizo. El artista se esfuerza por torcer más lo insólito dentro de ese diálogo que responde a una afirmación.

“Para finalizar -continúa el fragmento- les digo: Escribo con la esperanza de que antes que esto suceda, el amor haya hecho estragos en el odio humano. En síntesis: escribo para el AMOR. Palabra con dos vocablos y dos consonantes que conjugan el verbo amar. Son sinónimo de todo y sus letras unidas tienen sustantivos propios y comunes, su antónimo es nada y el mejor adjetivo está en nosotros”.

_No tengo rutina. Escribo según lo que salga en el momento. Nunca tengo un final. A medida que voy escribiendo me van saliendo las cosas, no tengo una forma de escribir pautada. No sé lo que va a pasar en la página siguiente.

_¿Pero cómo sabe que lo que escribe le sirve para un libro?

_Porque escribo, sigo y sigo, y se me hacen novelas y ya voy por la quinta que se llama “Nébula”.

Después, Salto piensa mientras toma su mate rojo de Independiente y sostiene: “La literatura me dio aplausos y regocijo del alma, encontrar gente que se enamora de lo que escribo y me pide que siga escribiendo. Si algún día me da otra cosa, se la dejaré a mis hijos”.

Por su novela “(A) Normal”, Manuel Rossi ganó el concurso “San Luis te publica tu primer libro”, en la categoría menor de 18 años. Lo que empezó como un juego entre amigos, con el desafío de escribir 50.000 palabras en 30 días, desembocó en un thriller psicológico.

_¿Te molesta el lirismo?

_No, pero si vas a usar algo realista no podés decir las rosas son rojas, tenés que usar algo más terrestre y directo. Yo uso muchas malas palabras pero a mí me gustan. Como decía Fontanarrosa no hay malas palabras, depende de la intención con la que vos cargués. Si querés hacer un diálogo verosímil tenés que hablar como la gente. Cuando hay textos que hablan en español neutro se rompe mucho la ficción del libro.

_Sin embargo, también leés a autores liristas como Borges

_Es genial. A él no podés criticarle nada. Lo hace tan bien que no molesta. El problema es cuando sí molesta.

Además de misterio y sangre, en los textos de Manuel hay cierta comicidad fogueada por libros de Quino e Isaac Asimov para engranar un mensaje que escapa del tono encorsetado.

_¿Por qué creés que los jurados eligieron tu novela?

_Porque tiene un mensaje bastante fijo que se puede leer en las distintas partes: No hay quien sea anormal o normal. Depende mucho de la forma de vida de cada uno. Al final lo digo, los personajes parecen hablar pero soy yo el que está hablando.

Manuel asegura que empezó a escribir antes de leer en serio. “Siento que todavía es lo mismo porque no leo mucho. Una persona que sabe de literatura seguro se va a dar cuenta que lo que escribo es muy simple. Me falta cancha”, dice.

_Y sin haber leído mucho ganaste el concurso…

_¿Qué loco no? Para el concurso le puse mucho empeño. Tenía muchas esperanzas.

Afuera de las páginas, mientras contesta su primera entrevista, Manuel tamborilea los dedos como todo adolescente apresurado por aventurarse al mundo.

En 2014, Celeste Domínguez obtuvo el primer puesto en el concurso “San Luis Libro te publica tu primer libro” por la obra “El Planeta Inmóvil”. Domínguez (37) es diseñadora gráfica.

_¿Realmente los colores transmiten más que las palabras?

_Sí, totalmente. Una imagen transmite más que las palabras.

_Pero por algo usted escribe, si el color puede transmitir, ¿por qué buscar las palabras entonces?

_Hago visualizar al lector con el resto de las palabras que no son colores. Son siluetas, los personajes están insinuados y trato de pintar una escena.

_Estos vacíos en la página, ¿qué espacio ocupan en su vida?

_Vivo y sufro mucho el vacío. Creo que en algún momento lo he querido llenar con cosas, con actividades y demás. Porque el vacío y la soledad son como lo peor que tiene que resistir el ser humano cuando es consciente de eso, hablando existencialmente.

Pero aprendí a capitalizar a veces ese sufrimiento existencial. Como por ejemplo escribir “Arcadia” cuando estaba en un momento terrible de mi vida, porque vivía la muerte del amor como tal.

_¿Usted, en vez de artista, se define más como estoica ante el vacío?

_No sé, me parece que a mí el arte me hace estoica, fuerte. Que cuando te sentís muy humana tenés de qué agarrarte y decir ‘vale la pena vivir, no importan las angustias o las pérdidas’.

_¿Dónde se origina la poesía?

_En el sufrimiento, indefectiblemente.

_Si usted no hubiera sufrido ese desarraigo, ¿es probable que “Arcadia” no hubiese alumbrado?

_Creo que ningún poeta que no haya sufrido no hubiera sido poeta.

_¿Y la belleza?

_Nace del sufrimiento. Como en “Arcadia”, que siento que debe transmitir belleza sino mato a un lector.

_Polo Godoy Rojo hablaba de una ardida sed sin respuesta al momento de escribir, ¿usted siente esa sed cuando escribe?

_Siento más una pulsión innata. Hay algo que yo sé, pero no sé qué es, que va a salir escrito algún día.

_Con todo lo escrito, ¿cree que todavía no sale?

_Ojalá que nunca me dé cuenta si algún día salió porque, si no, ¿qué hago después? Ojalá que nunca lo pueda ver, que lo siga buscando aunque haya estado ahí (risas).

Viviana Bonfiglioli coordina el taller literario “Silenciosos Incurables” en el centro de la ciudad, al que asisten personas de diferentes edades y lecturas. Desde 2002 comparte, nutre e inspira. Abrir la puerta de su taller es dejar que los sentidos se llenen de magia y se aventuren. Allí, entre creativos ejercicios, cada escritor incipiente se abraza con su propia voz, quizás soterrada por compromisos y prisas. Viviana ha ganado varios concursos, ha sido jurado en certámenes literarios y uno de sus cuentos está en la obra “Cuyo en Letras”, editada en San Luis Libro. Bonfiglioli publicó la “Estrategia del humo” y pinta.

“Como si la vida pasara por otra calle, en una caravana que deja llegar sus sonidos, bocinas y algarabía. Mientras en esta calle oscura, un grillo acentuara otra noche deshabitada. Como si fuera más sencillo creer en los escenarios que se enarbolan cuando cerramos los ojos. Como si la vida fuera ese sueño que nos pasa por el cuerpo pero que la memoria rara vez atesora. Como si pudieran evitarlo, los Silenciosos sueñan”, presenta Viviana a sus alumnos en una ensoñadora revista que edita bimensualmente.

Jorge Sallenave describe el panorama literario actual. “San Luis ha tenido muy buenos escritores. Pero por motivos que ignoro no han sido muy difundidos”, sostiene quien admira el estilo y la pulcritud de Víctor Saá. Otra de sus preferencias es María Delia Gatica de Montiveros. “Es medio sacrílego de mi parte decir que algunas cosas de Antonio Esteban Agüero no me gustan. Como no me gusta todo Cervantes. No todo Dostoievski”, desgrana.

“Sallenave es un adherente al realismo a secas, un realismo clásico que no le impide, en muchas de sus obras, aventurarse a la ficción casi al borde del irrealismo”, lo describe el escritor Pedro Bazán. “Es por definición una persona curiosa, cuya pasión por la lectura es tan o más trascendente que la pasión que le profesa a la escritura. Obsesivo (demasiado diría yo) por la corrección, es capaz de escribir 700 páginas para “rescatar” 100. Cuando se agota de esas correcciones interminables decide publicar. Como lector me han sorprendido dos novelas por sobre el resto: ‘La Quinta’ -reimpresa dos veces- y ‘El Club de las Acacias’, donde está presente su talento por encima de todas las historias y un círculo que cierra perfecto, como anhelamos los que escribimos narrativa”.

Sallenave asegura que es lento para garabatear a mano. “Primero porque no soy un escritor al cual le surgen las cosas. Y, segundo, para que a uno lo lean como me leen a mí hay que tratar de ser absolutamente claro con la gente”.

“En el año 1998 -continúa Bazán- le llevé (con vergüenza y respeto) una serie de cuentos. Al día siguiente fue a buscarme a mi trabajo para decirme que yo tenía talento y que debía dedicarme a escribir. A la distancia, creo que alguna vez he honrado sus predicciones, la mayor parte del tiempo, no. En el año 1999 yo publiqué mi ópera prima ‘Trece segundos sin otoño’, que tuvo una linda y prolífica repercusión en San Luis. Lo que muy pocos saben es que Jorge Sallenave pagó de su bolsillo aquella edición, en un gesto que lo distingue del resto de los escritores y que para mí significa, hasta el día de hoy, mucho más que un padrinazgo literario. Se podrá perdonar entonces la emoción que me produce recordarlo.”

Luego de cada paréntesis asoma otro Sallenave, dividido, como todo artista, entre el cronómetro y la inmortalidad. “Salinger, Hemingway, Faulkner y otros excelentes novelistas me producen a mí una especie de complejo porque sé que nunca voy a poder escribir como ellos”, revela. ¿Y poesía? “Soy muy malo haciendo poemas. Un solo libro tengo que se llama ‘Irregulares e Ingenuos’”. Mientras suelta el humo del tabaco por arriba de su hombro resume: “Mi problema son las cosas que no conozco”.

Durante su juventud, la revista “Más allá”, donde escribía Albert Einstein, le “hacía fuegos artificiales”. El mismo brillo ahora escapa por los ojos del escritor cuando dice que desea tener un diccionario, lujoso, de 123 volúmenes. “Abrí cualquier tomo y vas a ver cómo te quedás enganchado hasta la médula, porque las cosas más simples tiene toda una historia”, comparte.

_¿Por qué siempre quiso ser escritor?

_Va a sonar mística la respuesta pero así estaba destinado. No tengo otra explicación. Alguien decidió que me iba a gustar escribir. Y así fue.

_¿Qué espera crear con su escritura en el futuro?

_Voy a seguir escribiendo, pero no crear, voy a seguir entreteniendo a la gente contando historias.

Con qué entra en vecindad la literatura puntana actual, quizás esta puede ser la pregunta para iniciar una, afortunadamente interminable, reflexión sobre la Puntanidad.

La propia ciudad se vuelve literatura mientras circula por la modernidad basada en códigos y contraseñas. Aunque hay intentos por fundar otras orillas, resistir entre las fisuras y tender puentes, cada letra publicada porta ese espacio común, ambiguo o fragmentado, pero en la comunidad. Pensarlo desde adentro es liberar. Así, los textos urbanizan. Son lances tanto para viajantes como para nativos. Y la ciudad se ficcionaliza, incluso, a contrapelo de la tecnología.

Un escritor es porque insiste. En todos los entrevistados se notó el mismo brillo orgulloso: haberse rendido ante una de las vocaciones menos redituables con tal de soñar.

Fuente: Agencia de Noticias San Luis.