La Biblioteca Tianjin Binhai, en China, la Torre de Babel del siglo XXI

Bautizada como ‘el mar del conocimiento’, sorprende por su impactante arquitectura que recuerda a las terrazas de arrozales del sur del país asiático. Recibe 15.000 visitantes cada semana.

Son fuente de conocimiento. Gracias a su conservación y exhibición de libros, manuscritos, carteles y objetos, las bibliotecas conservan y mantienen viva la memoria y la historia de la Humanidad. Su accesibilidad está destinada a trascender todas las clasificaciones y entre sus diversas funciones figura ser lugares de cultura, educación y participación. Algunas son construcciones que, además de cumplir su función original, se han convertido en centros de peregrinación por la singularidad del edificio que las alberga. Es el caso de la Biblioteca Tianjin Binhai, en China, también conocida como el mar de conocimiento o la biblioteca más bella del país.

Su sorprendente diseño, que desde su inauguración hace casi dos años ha causado furor en las redes sociales, es obra del estudio holandés MVRDV en una colaboración con el equipo del Instituto de Planificación y Diseño Urbano en Tianjin. La biblioteca forma parte de un ambicioso plan que busca proporcionar un distrito cultural de la ciudad. El edificio actúa no sólo como un centro de educación, sino como un elemento conector con el parque en el distrito cultural. «Una premisa que teníamos clara al trazar el diseño de la biblioteca fue que era importante mantener la conexión entre el corredor cultural del complejo y el espacio verde exterior anexo», recuerda vía telefónica María López Calleja, arquitecta asociada y jefa de proyecto de MVRDV que estuvo involucrada en esta construcción desde que arrancó a finales de 2014 hasta que terminó su construcción en 2017.

Con una estructura de 30 metros del altura, el edificio tiene 33.700 metros cuadrados y una capacidad para albergar 1,2 millones de libros, aunque a día de hoy cuenta con 200.000. Sus estanterías blancas están construidas a modo de gradas en las que poder sentarse y acceder a los pisos superiores. Recuerdan a las terrazas de arrozales excavadas en las montañas del sur del país y ondean alrededor de un llamativo auditorio esférico, denominado el ojo. «El ojo es el centro de la biblioteca. Crea un entorno para sentarse tranquilamente a leer y pasar el rato, crea un espacio social orgánico», explica Winy Maas, cofundador de la firma de arquitectura MVRDV con sede en Rotterdam.

Las estanterías adosadas que se amoldan a la forma de la esfera crean un paisaje interior cuyos contornos se extienden hacia fuera y envuelven la fachada. «El vidrio de la fachada que da conexión con la zona vede y las láminas de aluminio la protegen son de la misma altura que las gradas para generar una continuidad entre el espacio interior y exterior», cuenta a EMELópez Calleja.

El equipo de arquitectura buscaba hacer una biblioteca todo en uno, con una zona colectiva (atrio principal) donde las personas, además de estar leyendo, pudieran a su vez crear y experimentar. Y lo han conseguido. «Las escaleras y las terrazas son de diferentes dimensiones y generan espacios distintos que sirven para usos variados como presentaciones, charlas o talleres, además de para la consulta y la lectura», destaca la arquitecta sobre esta biblioteca que no sólo ha sido recibida por los ciudadanos de Tianjincon los brazos abiertos, sino que ha sido aclamada a nivel mundial causando un gran impacto en los medios de comunicación y en las redes sociales. «Se estima que el edificio tiene una media de 15.000 visitantes por fin de semana. Yo personalmente estoy muy orgullosa de la acogida y de cómo se disfruta y se entiende este proyecto que ha sido un boom».

Esta futurista construcción se ubica en el distrito cultural de Binhai, junto a otros cuatro edificios diseñados por un equipo internacional de arquitectos que incluye a Bernard Tschumi ArchitectsBing Thom ArchitectsHH Diseño y GMP, con los que se conecta a través de una galería cubierta de vidrio. Conforman una imagen que bien podría ser un paisaje de una película de ciencia ficción, como Blade Runner.

La biblioteca fue diseñada y construida en un tiempo récord de solo tres años debido a un apretado calendario impuesto por el municipio local. «Lo conseguimos gracias al esfuerzo del equipo en Rotterdam, que se compaginaba con el trabajo que hacía la oficina que el estudio tiene en Shanghái. Se trabajaban 24 horas sin parar», recuerda López Calleja.

El volumen rectilíneo de las baldas crea un inmenso océano de libros que está dividido en distintos niveles. El subterráneo se ha destinado a espacios de servicio y almacenamiento de volúmenes. La planta baja, que constituye la entrada principal y donde se aloja al auditorio de 21 metros de diámetro, tiene salas de lectura de fácil acceso para niños y ancianos. Los dos siguientes pisos alojan más salas de lectura, libros y áreas de salón. Y los últimos culminan el edificio con salas de reuniones y de ordenadores, y dos terrazas.

Sin embargo, la construcción de este templo para los amantes de la lectura y el conocimiento no está exento de polémica: la mayoría de las obras que alberga no son volúmenes reales, sino placas de aluminio impresas, que provocan una importante ilusión óptica de que los libros llegan hasta el cielo. El apretado calendario de construcción no permitió terminar la propuesta del estudio de arquitectura, que apostaba por acceder a los libros de los niveles superiores desde la parte posterior del atrio. «Todavía mantenemos la esperanza de que en el futuro se pueda acceder, pero a día de hoy hemos superado esa pérdida y estamos en paz con el resultado gracias a la buena acogida del público», sentencia la arquitecta desde Rotterdam.

Este monumental trabajo recuerda en parte al relato de La Biblioteca de Babel, un cuento claustrofóbico del escritor argentino Jorge Luis Borges en el que describe una inmensa biblioteca en forma hexagonal donde apenas se podía percibir dónde comenzaba y dónde acababan sus interminables pasillos. Según ha descrito el arquitecto Maas«El interior es un una especie de cueva de infinitas estanterías. Son espacios geniales para reposar, leer y acceder a las siguientes plantas. Los ángulos en forma curva pretenden estimular los diferentes usos del espacio. Es un edificio en el que puedes ver y, a la vez, ser visto».

López Calleja lo corrobora: «Es un espacio completamente diferente a lo que viene a la cabeza cuando hablamos de una biblioteca. No hay moquetas, ni tonos oscuros, ni rigidez, ni seriedad. Con las distintas terrazas se busca que la construcción tenga continuidad, están hechas con un material compuesto cuya alta composición de piedra natural ayuda a otorgar la fluidez y maleabilidad que requiere el diseño. Además, el espacio del ojo es un cine de 360º que nos ayudó a generar un ambiente que induce a la lectura. El edificio invita a estar con nuevas tecnologías, sí, pero también promueve la interacción cultural, compartir y experimentar que es la esencia de una biblioteca».

Fuente: El Mundo.

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