“La actividad poética es revolucionaria por naturaleza”

En el Día Mundial de la Poesía, Cultura Rundún evoca a Octavio Paz, citando algunas de sus reflexiones y frases, después de todo y por siempre “un mundo nace cuando dos se besan”.

“Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro”, la cita pertenece a Paz.

Octavio Irineo Paz Lozano nació el 31 de marzo de 1914 en el barrio de Coyoacán, en la ciudad de México. Su familia estaba, según dijo él mismo en una entrevista “arruinada por la Revolución, pero abundaban los libros y también las flores”. Su vida siempre fue de poesía, y su primera publicación fue a los 17 años.

Después de millones de palabras escritas y publicadas, el premio Cervantes en 1981, el Nobel de literatura en el 90, y acreedor de muchísimos otros reconocimientos, Octavio Paz se volvió uno de los escritores hispanohablantes más importantes del siglo XX.

Escribir, quizás, no tiene más justificación que tratar de contestar a esa pregunta que un día nos hicimos y que, hasta no recibir respuesta, no cesa de aguijonarnos. Los grandes libros –quiero decir: los libros necesarios- son aquellos que logran responder a las preguntas que, oscuramente y sin formularlas del todo, se hace el resto de los hombres. No sé si la pregunta que ha dado origen a este libro les haya quitado el sueño a muchos; y es más dudoso aún que mi respuesta conquiste el asentimiento general. Pero si no estoy seguro del alcance y de la validez de mi contestación, sí lo estoy de su necesidad personal. Desde que empecé a escribir poemas me pregunté si de veras valía la pena hacerlo: ¿no sería mejor transformar la vida en poesía que hacer poesía con la vida?; y la poesía ¿no puede tener como objetivo propio, más que la creación de poemas, la de instantes poéticos? ¿Será posible una comunión universal en la poesía? (México, agosto de 1955)

La respuesta cambia porque la pregunta cambia. La inmovilidad es una ilusión, un espejismo del movimiento; pero el movimiento, por su parte, es otra ilusión, la proyección de Lo Mismo que se reitera en cada uno de sus cambios y que, así, sin cesar nos reitera su cambiante pregunta –siempre la misma. (Delhi, mayo de 1967)

Estos textos pertenecen a las “advertencias” en la introducción que hace Octavio Paz, en su libro “El arco y la lira”.

Fuente: Cultura Rundún.

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