Entrevista a Freddy Saravia

Con decidido carácter y confiado espíritu, este escritor de 28 años, estudiante de Lengua y literatura, sabe expresar con elocuencia fragmentos de lo que define como «cotidiano vivir que nos acontece y nos rodea a cada segundo en este peregrinar mundano». Hoy nos acercamos a la pasión de su intimidad por las letras. Y «que nunca les falte la suerte de tener a mano un lápiz y un papel», sentencia Saravia.

Para Freddy, cualquier lugar es bueno para plasmar ideas y pensamientos.

Para Freddy, cualquier lugar es bueno para plasmar ideas y pensamientos.

—¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Qué escribís?

—En realidad no recuerdo, porque lo hago desde que era muy chico, pero creo que desde los 11 o 12 años, aproximadamente. Escribo cuentos, cuentos cortos y ahora descubrí el mundo de los microcuentos.

—¿De qué se trata esto de los microcuentos? ¿A qué público está dedicado lo que escribís?

—Se trata de cuentos con uno o dos personajes, en mi caso buscando la profundidad, la crítica. Están dedicados a un público adulto en general.

—¿ Por qué comenzaste a escribir?

—Siempre pensé que quienes escribimos lo hacemos porque sentimos que tenemos algo para decir, hoy por hoy podría agregarle a esto que también se ha transformado en una necesidad, en un descargo, tanto de mis buenos momentos como de los no tan buenos.

—¿Qué te gusta leer?

—Para leer me gusta la variedad, recién termino de leer a Benedetti, me gusta la mitología pero debo confesar que mi gran debilidad es Gabriel García Márquez.

—¿Conocés algún escritor puntano?

—Me gusta mucho Antonio Esteban Agüero, tiene poemas fabulosos. Después he leído algo de Pedro Bazán y de Matías Lucero, por haber compartido instituto.

—¿Te considerás escritor?

—Con más errores que aciertos seguramente, pero sí, creo que mi formación en curso me va dando más herramientas para perfeccionar, sumado a un taller en el cual estoy, que es otra herramienta en este lindo camino.

—¿Has publicado? ¿Te gustaría hacerlo?

—No, no he publicado nada, aunque es un anhelo cada vez más fuerte y al que hace años no le daba tanta importancia. Me encantaría publicar, sería una linda oportunidad.

—¿Qué le dirías a los jóvenes?

En primer lugar que el estudio es la clave para cambiar la realidad, que la lectura es una herramienta para experimentar nuevos mundos y que siempre, pero siempre, se puede.

Aquí el bosquejo de una futura obra, anhelando lo que viene.

Aquí el bosquejo de una futura obra, anhelando lo que viene.

A continuación, compartimos un breve cuento de su autoría:

Meta

Que fácil sería seguir la colilla del cigarrillo que vuela por el balcón, una divertida carrera desde el tercer piso.

Tal vez eso haría que mi llegada al piso fuera menos dramática, mi espíritu competitivo querrá ganar aun en eso. ¿Por qué jugar esa carrera tan drástica? Tal vez por amor…, no, motivo insignificante si los hay. Tal vez por motivos económicos, tal vez por estrés, o quizás por todas las razones juntas. Para explicar todo debería dejar una carta, aunque no es mi fuerte escribir, pero algo debo dejar, aunque sea una carta de buenos días o de buenas noches, a fin de cuentas será lo último que quedará de mí.

Tantos pensamientos en un instante, la carrera la acaba de ganar la colilla. ¿Y la carta? La maldita carta que no escribí, de todos modos ya no importa, la sangre comienza a salir de mi sien y la bala indica que es el final.

Freddy Saravia.

Nota y fotos para Caminos de Tinta: Keno.

Edición y corrección: Sinforiano Digital.

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