El pesimismo es la llave

Nos comparte, el poeta Matías Gómez, desde su blog Patio Serrano, impresiones sobre el ocio filosófico… Difundimos el tercer artículo al respecto.

Foto de Jessica Todd Harper.

En entradas anteriores (No sólo de hacer vive el hombre – A la siesta salen las iguanas) reflexionamos sobre el ocio filosófico y la baja termodinámica de los pueblos antiguos. Quedaron por acá como ayudamemorias para deconstruir el rendimiento. Ahora estas letras puntanas permiten acercarnos al espacio en cuanto tal, es decir filosa y desarticuladamente.
En este breve selección podemos apreciar cómo el extrañamiento ante lo cotidiano es la puerta de entrada a la poesía. Y la nostalgia, no la devoción al progreso, permite enfrentar nuestra condición existencial con creatividad.
En el poema “Soledad”, Enrique Menoyo desde Justo Daract reflexiona con cadencia española:

En esta soledad de campo y cielo

¿para quién brota el árbol y anda el río?

no hay testigos aquí.

Sólo las nubes

pasan de cuando en cuando.

Sólo el viento

alguna vez revuela.

Pero todo

se realiza y completo corre el tiempo.

Ah! La naturaleza, sin reposo

ensaya y modifica; y aun parece

que libre de testigos se exaltara

hasta crear lo bello, como en este

paraje abandonado. Oh soledad,

quizás tú la reanimas y contemplas.

Raquel Barrionuevo nos lleva a un espacio donde nos desconocemos entre las paredes y ningún eco nos devuelve. Así concluye su poema «Por la calle miraba»:

Estoy acuclillada en un ladrillo.

Las manos, las piernas

en un atajo fetal.

Estoy acuclillada en un ladrillo

en la última tapia de la vanidad.

Mi nombre… lo convoco

lo grito con la voz apagada.

Mi nombre… ¿Sólo está dentro de mí?

En el poema «Final», los espacios que elige con sutileza Liliana Mainardi nos llevan hacia el paisaje interior.

Al final

uno está solo,

viendo apagar

las cenizas.

Habrá que esperar al sol

           entibiar los huesos

para ver si aparece

                     la sombra.

El filósofo Blaise Pascal señaló: «La grandeza del hombre viene del saber que él es desdichado».

 

Fuente: Patio Serrano.

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