El hombre que imagina: Pedro Bazán editó su tercer libro

La imaginación sumergida” es el tercer libro que Pedro Bazán suma a su lista autoral. La novela -autogestionada y editada por Payné- se suma a “Trece segundos sin otoño” y los cuentos de “La calma”, las obras que formaron su carrera de literato.

“Cuando leí hace unos siete u ocho años “La agonía y el éxtasis” -una biografía novelada acerca de Miguel Ángel Buonarroti, escrita por Irving Stone- supe que con esta novela iba a atravesar los mismos vaivenes emocionales que Stone describe de manera muy exacta: hay momentos en que siento que se trata de mi trabajo más profundo, y hay otros momentos en los que sencillamente no la soporto. Definitivamente, no la volvería a escribir bajo ningún concepto, pero me encantó escribirla”, describió el autor sobre su trabajo. Esa realidad antagónica se extiende a toda su obra. “Ya me acostumbré”.

El humor es un elemento esencial en la vida de Bazán. A veces corrosivos, a veces negros, a veces inentendibles, los chistes de Pedro nunca pasan desapercibidos. Lo extraño es que rara vez -“La imaginación…” tal vez sea una excepción- incluyó ese rasgo a la hora de escribir.

Acaso sea la metáfora de que el autor quiere tomarse su trabajo en serio. “A veces pienso que “La imaginación…” es una novela que está fuera de tiempo y de geografía, pero después me relajo un poco y pienso que es profundamente latinoamericana y profundamente de esta época”.

A los 45 años, Bazán tiene una explicación a una carrera literaria quizás entrecortada: sólo publica cuando lo que escribió lo satisface. Y es tan autoexigente que no considera que todo lo que escribe merezca ser difundido. De hecho, si bien a “La imaginación…” la escribió en tiempo récord de 5 meses, tardó diez años en la corrección.

“Yo soy un producto de BAS XXI, fui tres veces becario en literatura y cuando Horacio Salas me seleccionó en el año 1999 empecé a pensar que podía escribir y qué esa escritura podía interesarle a alguien”, sostuvo el autor que aseguró que en su construcción como escritor hay dos personas fundamentales.

Uno es Jorge Sallenave, el legendario escritor puntano que lo alentó en forma abierta “y extremadamente generosa”. La otra es Paola Duhalde, la mujer con la que comparte la vida hace 17 años. “Su nivel de exigencia me mejora; pero sobre todo cree en mí y yo la amo”, agregó.

El autor tiene muy claro el orden de prioridades hacia donde va dirigida su escritura. En primer término, lo hace para él; luego para sus hijos, Lupe y Gerónimo -de 12 y 19 años- y después para el resto.

A Bazán -rufinense de nacimiento pero afincado definitivamente en la provincia hace 28 años, cuando vino a estudiar psicología- le gusta pasar momentos junto a la parrilla o pescando con sus amigos. “Pocas cosas más estimulantes hay en la vida que la mirada adulta de otras personas que piensan diferente a vos. Eso nos forma y le da sentido a lo que somos”, dijo.

Además, Pedro tiene un libro de relatos casi concluido que -“si nada extraordinario sucede”- se llamará “El paraíso de los condenados”. “Serán 15 ó 20 relatos situados en diferentes geografías pero con una línea común: perdedores disfrazados de héroes y viceversa”.

El Diario de la República.

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