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“Leer a Agüero fue un estallido y una comprensión de todo lo que yo tenía adentro”

Son las palabras de Alberto Jaimez, psicólogo de profesión, que en sus horas libres se descubre gran enamorado del suelo que lo vio crecer a través de la obra de Antonio Esteban Agüero. Orgulloso de su tierra, a la cual le da luz desde su poesía, Alberto todavía guarda sus escritos en un rincón íntimo, a la espera quizás de ser publicada. Desde Caminos de Tinta, en el día del centenario del nacimiento del gran poeta merlino, brindamos esta entrevista a un ferviente seguidor de las letras del «Capitán de Pájaros».

"Y yo, el poeta, seguiré cantando...", es una de las frases favoritas de Jaimez en la obra de Agüero.

«Y yo, el poeta, seguiré cantando…», es una de las frases favoritas de Jaimez en la obra de Agüero.

Además de licenciado en Psicología es un “pescador de hombres”, tal como se autodefine este escritor inédito, profundo admirador del poeta Antonio Esteban Agüero, de quien recibió de primera mano y en su propia voz la lectura de un poema que lo marcó para siempre. Su amor por las letras tiene muchos reflejos, en sus escritos, en sus vivencias, siempre inspiradas en su tierra, San Luis. Su paso por el mundo de las letras es anónimo, pero de a poco, algunos, los más sensibles, pueden tener el placer de escuchar la vida de este hombre.

—¿Cómo fue su acercamiento con la escritura?

—En realidad mi primer acercamiento fue a la lectura porque mi madre nos leía mucho, fue en el creciente dique de La Florida, al calor de la cocina a leña que teníamos en ese lugar, en ese momento era muy frío y al estar tanto tiempo adentro comencé a tener mis primeras experiencias; quise expresar algunas cosas que nunca se me dio por publicar, pero sí compartir con algunos amigos con mucho afecto para ir viendo que se pensaba de estas ideas, pero jamás se me dio por publicar nada.

—¿Y a qué cree que le debe lo de no publicarlo o que se conozca?

—Quizás tenga un poco que ver con inhibiciones que uno tiene de hacer públicos los sentimientos, las emociones; para mí escribir tiene que estar lleno de sentimientos y emociones, sino no es escribir, sería un texto frío, de conocimiento solamente. Una vez una querida colega poeta me invito a participar del ciclo de poetas yo le dije que no era poeta, porque no escribía poesías… y ella me dijo que hay dos clases de poetas: los que leen y los que escriben poesía y yo leo mucha poesía también allí se ve esa necesidad de expresar o sentir lo que expresan los demás en un mundo interior.

—¿Con qué escritor se siente identificado, si existe alguno…?

—Yo me siento identificado con uno, que para mí es el más grande de los poetas, porque habla de mi tierra, es Antonio Esteban Agüero. Realmente lo admiro en toda su poesía, desde el principio, incluso después cuando toma un vuelo metafísico la poesía vernácula digamos la siento, la disfruto y la reconozco en cada lugar que visito de San Luis.

—¿Cuál fue el primer texto que leyó de este autor?

—Lo primero que leí no lo leí… En la calle San Martín, frente a la plaza, había un café y pizzería y allí solía ir don Esteban Agüero cuando estaba en la Junta de Clasificación Docente. Iba a tomar algo y un día me animé y me senté en su mesa y me leyó un poema fabuloso que todavía no lo tenía terminado que se llama “Canción del buscador de Dios” y desde ese día yo me convertí en un buscador de su poesía y me metí en esto del abuelo algarrobo; leer a Agüero fue un estallido y una comprensión de todo lo que yo tenía adentro, de la comprensión de nuestro paisaje, nuestra tierra, nuestra flora, nuestra fauna; no pude dejar de leerlo nunca, y lo leo constantemente…

"Y yo, el poeta, seguiré cantando...", es una de las frases favoritas de Jaimez en la obra de Agüero.

«Y yo, el poeta, seguiré cantando…», es una de las frases favoritas de Jaimez en la obra de Agüero.

A Alberto le brillan los ojos, en medio de la entrevista. Se descubre en su salsa, hablando de su referente literario, el que tantas satisfacciones le ha dejado a lo largo de los años, entre página y página.

Toma un trago de café. Pita el cigarrillo. Cruza las piernas y continúa su relato:

—Realmente fue un poema que él leyó para un día de San Luis, y estábamos ahí con un joven amigo, de apellido Servinio, y los dos estábamos escuchándolo en esa voz tan particular que tenía Agüero, y en ese decir que tenía que quedamos asombrados…, y después lo buscábamos para compartir un café con él, nos hacíamos la rata de la escuela para compartir ese momento precioso con él.

—Cuéntenos de su obra… ¿De qué hablan sus escritos, en qué están inspirados? ¿Cuándo vamos a tener la posibilidad de leerlos?

—Lo mío habla de experiencias personales, siempre, cosas que he vivido en La Florida, emocionalmente, algún cuento corto, alguna cosa casi trágica que me haya pasado, todo lo que tiene que ver con el sentimiento y la emoción. Por primera vez en el 2017 va a aparecer algo en un libro que va a presentarse en La Casa de la Culturas, allí escribo en el final del libro un capítulo corto un poscriptum.

—¿Le han dado ganas de que la gente lea esos escritos?

—En realidad por ahí el anonimato suele ser más importante que el conocimiento, me gustaría publicar bajo un seudónimo algunas cosas y creo que muy pronto lo voy a hacer, porque a veces cuando uno escribe hay adulación y eso no me gusta.

—¿Qué le ha dejado la escritura?

—Siempre aprendizaje, muchas veces escribo algo y lo leo después de un tiempo, y me doy cuenta que he progresado, que he crecido tanto intelectual como emocionalmente y eso me llena de satisfacción porque puedo compararme conmigo mismo y no compararme con nadie más.

—¿Qué le ha dejado la lectura?

—La lectura desde niño me ha creado el mundo, así como mi madre me iba creando las cosas, ella me iba creando el mundo me decía “teta” y me creó la teta, me decía “vaso” y me creó el vaso me decía “agua” y me creó el agua… el aire, el viento y el fuego. Todo porque la palabra de la madre crea. La lectura me ha ido creando el mundo, y Antonio Esteban Agüero me hizo cumplir este sueño; no sé de quién es una frase que dice ‘conoce tu aldea y conocerás el mundo’, y conociendo San Luis yo he conocido el mundo sin salir de mi provincia.

—¿Le inspira la provincia, los lugares…?

—Sobre todo la gente, la gente de San Luis, la que he ido conociendo, he conocido gente maravillosa; San Luis está lleno de gente maravillosa, que no se ha permitido ser conocida, en lo fraternal, en lo solidario, San Luis hace un culto de la amistad. Aquel dicho que decía: ‘San Luis, pago tranquilo y de buenos amigos’ debería ser reflotado y dejar de hacer tanto alarde de algo que no tiene sentido que es el de diferenciarnos con los demás; creo que al contrario tenemos que tratar de usar lo nuestro para hacer una gran comunidad entre nosotros y entre todos los forasteros que tengamos en la provincia.

—¿Cuáles son sus libros o libro preferido si existiera uno?

—Me gusta mucho leer a Herman Hesse. Creo que de él aprendí maravillas, cuestiones metafísicas, cuestiones filosóficas, por supuesto Freud es y será mi maestro, soy psicólogo y quizá eso tenga que ver con mi emocionalidad, con sacar lo que tengo adentro; tal vez las letras no han podido con mis propias inhibiciones.

—¿Cómo se lleva con las nuevas tecnologías, como los e-books?

—Todo me parece fantástico, yo soy al contrario de todos lo que dicen todo tiempo pasado fue mejor , yo no estoy de acuerdo, creo que el tiempo que estamos viviendo es excepcional y va a ir mejorando aunque por ahí se vean algunas fallas muy grandes dentro la sociedad, inspiradas en un capitalismo ,individualistas pero es un impulso hacia uno de los extremos que nos hará volver a la humanidad del humanismo y estamos en condiciones de poder apreciar una nueva humanidad, niños mucho más inteligentes que nosotros y que están cansados de que les pidamos ser igual que nosotros , ellos quieren ser distintos, no les gusta lo que les damos, lo que les ofrecemos, creo que hay que cambiar la educación formal como no formal para tener una sociedad que sea fantástica para ser vivida porque va a estar llena de emocionalidad, de cariño de empatía y de solidaridad. Eso es lo que quieren los niños de ahora, y es lo que les estamos negando los viejos de ahora.

Asiduo lector, agarra toda lectura que se cruza por su camino.

Asiduo lector, agarra toda lectura que se cruza por su camino.

—¿Qué otras cosas le gusta hacer?

—Yo soy un pescador, pescador natural, me crié a la orilla de los diques y siempre he pescado, pescador de peces y como decía Jesús “pescador de hombres” porque me he sabido rodear de hombres justos y eso me ha servido para crecer y tener compañía, creo que en la pesca unos siempre busca en la profundidad y uno cree que espera, y es lo contrario, hay una beligerancia que debajo del agua uno no ve, donde está la lucha por la vida siempre se dice que el pez más grande se come al más chico, y eso nos enseña que hay una cadena vital y que debemos respetarla y que los seres humanos somos los únicos que la transgredimos debajo del agua donde está la lucha por la vida.

—¿Cree que existe un libro que recomendaría a todas las generaciones?

—Creo que no es uno, son muchos, pero claro por ejemplo yo no dejaría nunca de leer “Siddhartha”, de Herman Hesse, “Mi planta de naranja lima”, “Juan Salvador Gaviota” o “Ilusiones de” Richard Bach, todos los de Agüero, podríamos hacer una biblioteca de recomendaciones y sería muy importante “El profeta”, no leer el profeta me parece que es una ausencia de sabiduría tal vez habría que hablar de ellos a los jóvenes para que pudiera visualizarlos, “El juego de abalorios” de Herman Hesse, que apunta a buscar en los profundo del alma en lo metafísico, lo profundo creo que es lo que nos está faltando para ser una mejor sociedad.

—¿Le interesa la política?

—Sin lugar a dudas soy un animal político, mi ideología es nacional y popular, amo a la Argentina, no la comparo, no creo que sea peor que ningún país ni mejor, creo que somos únicos y no hemos encontrado un horizonte por nuestras luchas intestinas que no se han solucionado que vienen de la conquista, siguieron con la Primera Junta, después con unitarios y federales, después con peronistas y antiperonistas; tenemos que lograr una síntesis porque mientras no haya una definición ideológica compartida no vamos a cumplir con el destino de gran Nación que tenemos.

—Cree que alguno de sus escritos puede ser llevado al cine

—Podría ser, yo viví una situación que la tengo escrita que llamo “Sobrevivir a la tormenta, una pareja confiable” que después la vi reflejada de alguna manera en “La tormenta perfecta”, porque en el 2013 estando a 12.000 metros en una lancha que era una cáscara de nuez nos agarró un tornado y pudimos sobrevivir a ese tornado… Eso fue muy fuerte y lo tengo muy profundo; cambió mi vida, dejé de aferrarme a las cosas materiales y empecé a vivir la amistad y otros valores, que son muy superiores a los bienes materiales

—¿Qué representa la amistad en su vida?

—La amistad es la riqueza de un ser humano; cuando me estás haciendo esta nota es en el día de mi cumpleaños; si te digo que tengo 500 saludos entre WathsApp y saludos personales te diría que son pocos, realmente, y es emocionante saber que un día, el día que uno vio la luz por primera vez, es compartido por tanta gente y esas muestras de amistad me hacen feliz.

—¿Qué opina acerca de la muerte?

—La muerte es solamente un paso, una trascendencia. Creo que si hemos vivido dignamente, si hemos sabido transmitir cosas, si hemos compartido nuestros aprendizajes, creo que podemos morir tranquilamente. Ericsson plantea un conflicto a la tercera edad que se llama “La integridad del yo versus la desesperación”. Aquel que cumplió con su cometido en la vida y que hizo la mayor parte de las cosas que quiso hacer pudiendo generar en los jóvenes cosas también, ese tiene la integridad del yo, aquel que no pudo hacerlo y ya esta tarde para realizarlos entra en desesperación. Por eso es importante hacer y cumplir con el que creemos es nuestro destino para poder esperar serenamente que llegue el momento de trascender.

Ese es Alberto Jaimez, psicólogo de profesión, artista por convicción.

Nota para Caminos de Tinta: MadyM.

Fotos: Cortesía AJ.

Corrección: Sinforiano Digital.

Breve entrevista a Pablo Ayala, autor de «Nuestro amor»

Pablo Ayala, de 30 años, es técnico universitario en Electrónica de profesión. Trabaja en la fábrica Mabe y es aficionado al fútbol. En los momentos de intimidad y abstracción se dedica a plasmar en papel sus pensamientos, como autodidacta. Pablo compartió con Caminos de Tinta «Nuestro amor» una de sus creaciones, a través de las cuales expresa habitualmente sus sentimientos de forma intuitiva. En el Día del Amigo, aprovechamos la ocasión para hacerle algunas preguntas en una breve entrevista y conocer un poco más sobre él y su relación con las letras.

Pablo Ayala, joven emergente de las letras puntanas.

Pablo Ayala, joven emergente de las letras puntanas.

¿Cuándo empezaste a escribir?

Empecé a escribir a los 17 años, escribía así nomás, no había un buen material; tenía un cuadernito donde le escribía a ciertas personas. El motivo por el que empecé a escribir fue por algunas historias de amor de la adolescencia. Nunca leí demasiado pero escribo para demostrar ciertos sentimientos.

¿Te has presentado en algún concurso?

No, nunca.

¿Te consideras escritor… escritor puntano?

Para nada, creo que he escrito cosas que son muy desordenadas, inentendibles y hasta, a veces, algunas sin sentido. Hoy las vuelvo a leer y digo «¡qué escribí!». Como dije, no he leído mucho, salvo algunas cosas, no he estudiado nada sobre poesía o el arte de escribir. Creo que para ser escritor no es simplemente escribir, creo que hay que tener un conocimiento. Tal vez me considero un «pseudoescritor».

¿Qué autores te gusta leer?, ¿conoces algún autor puntano?

Como dije, no he leído muchas cosas. Me gusta Pablo Neruda, creo que era un genio. Ernesto Sabato y Mario Benedetti también me gustan mucho. Y autores de San Luis no he leído nada.

¿Sobre qué escribís?

De experiencias, de cosas que me han pasado, más que nada. Es en lo que más hago énfasis. He tenido ganas de escribir otro tipo de género, pero no lo he llevado a la práctica aún.

¿Identificás elementos recurrentes en tu obra?, ¿cuáles son?

Creo que la música, la lírica. Con frecuencia he utilizado frases de canciones, las he citado con cierto énfasis. Eso ha servido como disparador para seguir escribiendo.

¿Estás pensando en publicar?

Pues creo que he publicado, a lo que sería la vieja escuela (risas). Tengo un par de libritos que hice yo, artesanales. No tengo apuro.

¿Qué mensaje tenés para otros jóvenes que también escriben?

Que se animen a escribir, tal vez no lo publiquen pero que escriban igual con la esperanza de que algún día puedan hacerlo.

 

A continuación compartimos un fragmento de Pablo:

Nuestro amor

Con lágrimas escribiré… Cuanto te amo… Y no es por dolor… Es que no creí amarte tanto… Le diste a mi vida la ilusión… Y aunque no sea todo perfecto… En un segundo… haces que me olvide de todo… Sigo sin creer como puedes hacerme reír… Aun estando en la ruina… Ni mis lágrimas pueden correr… No soy el culpable de este amor… Tú también sientes… y me haces sentirlo… Tú también te equivocas y perdonas… Juntos tratamos de aprender… Contigo no caeré… no te dejare caer… Seguiré caminando de la mano… Esquivando, cayendo, levantando… Hasta donde me acompañes… Ahí dejaré mi camino… Sin ti no llegaría a mi destino… De eso tengo miedo… y duele… Trato de actuar indiferente… Pero es tanto que no puedo dejar de pensar… Tengo miedo de pestañear… Sé que en un suspiro puedo perderte… Sólo dime que aún falta mucho para llegar… Dime que a dónde vas te puedo seguir… Que si te cansas me dejaras ayudarte… Que si me canso me darás tu mano… Cuando paremos… ninguno de los dos seguirá… Al final del camino… nuestro amor… Tendrá su momento… nunca un final… Ese legado quedará por siglos en nuestros corazones… Será testigo Dios… Nuestras almas vagarán juntas en la eternidad…

Escrito por Pablo Ayala. Más escritos de Pablo aquí.

Nota y foto: Redacción Caminos de Tinta.

Por cada humano, una definición: «La calma»

«La calma», compendio de cuentos, es la segunda obra publicada por el escritor Pedro Bazán, que salió a la luz en el año 2001 a través del entonces programa BAS XXI. En este título Bazán nos lleva a pasear a lo largo de 158 páginas por 16 relatos que con un estilo bien definido son capaces de reunir asesinos, traidores, enamorados, suicidas o sepultureros. En la presente revisión, un breve análisis.

"La calma" - Pedro Bazán. Caminos de Tinta.

«La calma» – Pedro Bazán. Caminos de Tinta.

«Saftawi, lo enterraste todo, qué vieron tus ojos al cerrarse». Pedro Bazán.

 

Como sentarse en el patio y observar sin tiempos el horizonte, esa línea vasta e inmensa, a veces interrumpida por alguna acacia, y no poder ponerle otro nombre más que eternidad; así es el camino incesante de la búsqueda de la calma.

La calma es arder en el fuego mientras las cortinas, los muebles, los recuerdos y la piel se queman. La calma es escribir el último renglón en la tierra con una pala, por llevar veintitrés años de sepulturero en San Alberto. La calma son los ruidos que persiguen a Mario que no puede gritar: “¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí… ahí! ¡Donde está latiendo su horrible corazón!”. La calma es el último susurro seductor de la muerte en los oídos de Cayetano Godino, el petiso orejudo. La muerte es el silencio cómplice ante la incomprensión de un marido que se mudó al psiquiátrico. La muerte es la esfinge que se erigió en nombre de Nefertari, a la que nunca le bastó nada. O sí.

Hay quienes entendieron la calma como esa eternidad escondida en la orilla o en algún laberinto cretense. Del otro lado, quienes asumen que la calma duerme en las misas de alguna iglesia, en la oscuridad de la noche, en las almohadas cálidas. Pedro Bazán encontró la calma oculta entre la profundidad de las palabras de cada uno de los relatos que contiene su segundo libro. Porque al final, quizás sí la calma, esa que tiene todas las anécdotas, algunas historias y tantos nombres como dueños, haya sido sobrevaluada.

Nota y foto: Redacción de Caminos de Tinta.