Raquel Barrionuevo, ganadora del concurso de Relatos Breves

Una empleada judicial más afecta a la poesía que a la narrativa fue una de las ganadoras del certamen de relatos de El Diario.

Raquel escribió relatos fantásticos y ganó.

Raquel escribió relatos fantásticos y ganó.

Un día alguien le dijo a Raquel Barrionuevo que la mejor manera de combatir el ataque de los mosquitos no eran los productos químicos sino el vinagre. Y le resultó. La mujer se acordó de esa anécdota cuando tuvo que pensar un seudónimo para presentarse en el concurso de Relatos breves que organizó El Diario de la República por sus 50 años. El trabajo que envió, varios cuentos con la ciencia ficción como trazo y la provincia como escenario, estuvo firmado por alguien llamado «A los mosquitos, vinagre».

Madre de tres mujeres de 23, 19 y 13 años y empleada del Poder Judicial, Raquel se contactó con la literatura desde muy chica. En su humilde casa paterna del barrio San Cayetano no tuvo televisor durante todo su paso por la escuela secundaria por lo que el refugio de diversión -además de jugar en las larguísimas calles de tierra y andar en bicicleta- fue la lectura.

De aquellos tiempos le quedó a Raquel impreso el libro que la marcó para siempre, el que recomienda con fervor y el que regala cada vez que puede: «El principito». «Cada vez que lo leo le encuenro cosas nuevas y me conmueve esa frase que dice que el hombre no tiene raíces», sostuvo.

Como se considera «constante pernoctante puntana», la ganadora tiene a Antonio Esteban Agüero en el altar de los literatos de la provincia. «Me emocionan un montón de cosas que ha escrito, sobre todo cuando lo hace sobre San Luis».

Para el certamen literario –uno de los tres que organizó El Diario por su medio siglo de vida (los otros fueron de historietas y de fotografía)-, Raquel eligió incursionar en la ciencia ficción y se ganó el elogio unánime del jurado que consideró su trabajo «Flay’s city y otras divagaciones» como el más destacados de todos los presentados.

El cuento que da nombre al libro trata de una enfermedad que, desde San Luis, afecta a la memoria y se esparce por todo el planeta. «Es la primera vez que concurso con ese género. Tuve muchas participaciones en certámenes de poesía incluso en España y hasta tengo publicados algunos libros con mis poemas», dijo.

No obstante, humilde, Barrionuevo considera que tanto el mote de poeta como el de escritora le quedan todavía grandes. «Siento que todavía no encuentro mi estilo, sobre todo en la narrativa. En la poesía, que es mi debilidad, estoy un poco más cómoda», sostuvo la autora, quien señaló que se sor-prendió cuando le avisaron que había sido seleccionada.

El mismo pudor que la empuja a frenar sus denominaciones literarias, la asalta cuando sus compañeras o sus conocidos la mencionan como «la escritora». De todas formas, aceptó, no puede dejar de sentir orgullo al saberse reconocida por esa faceta. Tal vez la elección en el concurso le permita reconsiderar esa postura y empezar a considerarse una escritora con todas las letras.

Fuente: El Diario de la República.

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