“Poesía es transgredir”

Amelia Arellano ha publicado 14 libros. Considera a la escritura como un oficio social. Su última obra “Desvelos de triángulos” está en proceso de edición.

Amelia Arellano ha publicado catorce libros.

Arellano ha ganado premios y distinciones provinciales, nacionales internacionales, con jurados como Osvaldo Bayer, Horacio Salas, Tununa Mercado, Jorge Brega. Además registra una cuantiosa colaboración en revistas de diversos mapas. En diálogo con CdT reflexiona sobre su vocación nacida entre verbenas y ranchos.

_ Su poema “Alguien te busca” concluye: “No te he encontrado… o no me has buscado, poesía…”, ¿cómo nació esa paradójica búsqueda?

_ Diría que desde la primera búsqueda: La concepción. El poeta es un buscador de luz, aunque en esa búsqueda deba recorrer caminos, laberintos oscuros cuasi ominosos.

A veces el poema da señales pero está en el poeta leerlas o dejarlas pasar. Se aleja, se muestra, se esconde pero existe con independencia a nosotros.

Además en esa dialéctica entre búsqueda y encuentro debemos tener en cuenta que el hacer del artista se da en un contexto social y en relaciones que lo determinan.

_ ¿Su poesía creció con la transgresión?

_ Indudablemente. Yo, crezco en la transgresión. Mi madre era directora de un pueblo pequeño en cuya biblioteca crecí. Allí conozco los clásicos infantiles y recuerdo con nostalgia una colección de leyendas guaraníes (muchas veces me rondó la idea de robarlas) Además tenía mi propia biblioteca con los clásicos, infantiles y  para adolescentes. Pero lo que me fascinaba eran aquellos libros que mi madre marcaba con un “no”. Por supuesto eran los primeros que leía

Los rusos: Tolstoi, Dostoievski, Nikolái Leskov, Iván Turguénev, Mijaíl Saltykov Shchedrín, Iván Goncharov, Dmitry Mamin-Sibiryak, Vladímir Korolenko, Antón Chéjov.

También  Víctor Hugo y un libro que recuerdo particularmente porque esa noche no dormí: Teresa Raquín de Emilio Zola. Del mismo autor, “Naná”.

Algunos conceptos no entendía pero indudablemente me marcaron.

Creo que esa transgresión me acompañó toda la vida, es más, creo que la poesía es transgredir.

_ ¿Ha escrito algún poema de un tirón? ¿Qué hace cuando no surge la inspiración?

_ Varias veces y no sé si llamarles actos catárticos, por eso los dejo “macerar” y luego los descarto o paso en limpio.

En cuanto a lo de “inspiración” no me gusta demasiado la expresión. Lo remplazaría con el término de necesidad, de un sujeto situado en un tiempo y  un espacio. Hablaría de oficio. Un oficio hecho con responsabilidad y compromiso.

_ ¿Ha publicado ensayos pero algunos de sus poemas también han surgido de la investigación?

_ Sí, he publicado ensayos y me agrada mucho esa línea de trabajo, pero requiere tiempo y mucha, mucha investigación.

Hablaría de investigación sistemática: Ensayos, y de Investigación asistemática: poesía y otros géneros, como puede ser la narrativa.

_ ¿Cuánto ha influido la psicología en su escritura?

_ Indudablemente estamos atravesados por nuestro hacer, nuestra profesión, nuestro oficio.

He tenido aprendizajes vicarios sobre los vínculos y eso ha influido notablemente en mis producciones. Muy especialmente cuando incorporo el método dialéctico a través de mi otra formación: Psicóloga Social.

_ ¿Cómo ve el panorama literario actual en la provincia? ¿Y qué significó para usted el grupo «Poetas del Exilio» en la cultura local?

_ El movimiento actual de la provincia amerita varias reflexiones. Por un lado hay pocos talleres literarios, y los que hay no son gratuitos y por lo tanto se prioriza la cantidad a la calidad.

Si bien el oficio de poeta es solitario faltan grupos en los que se realice un aprendizaje mutuo y eleve el grado de motivación.

Hay un sector de la población que se dice poeta, es más, se dice escritor, que produce creaciones de dudosa calidad literaria y que están negados a la crítica y a la corrección que enriquecen sobremanera el quehacer del creador.

El grupo “Poetas del Exilio” me produce una gran gratificación y una profunda nostalgia. Nuestra participación en la cultura local fue vasta y nos unía una gran pertenencia lo que facilitaba la interacción.

_ ¿Es posible “vivir en poesía” como planteaba el poeta Agüero?

_  No sabría qué decir. Por un lado indudablemente en la poesía se da una transformación de lo siniestro en maravilloso. Pero, me pregunto si aquellas personas que deben trabajar como animales para mantener la familia les queden deseos de escribir poesía.

_ ¿Qué siente al leer sus poemas en otros idiomas?

_ Es atrapante leer y/o escuchar poemas en otro idioma. Es como una música extraña y desconocida que sin embargo trae y remueve lo más recóndito de nuestra identidad.

_ ¿Cuál de todos sus poemas considera que más la describe en este momento?

_ Son muchos pero creo que el miedo es una constante del ser humano, por lo tanto elijo “Miedo”, no sé si me representa pero sí, se acerca a esa vivencia universal. Ineludible. Fue un poeta, Eduardo Dalter, de Buenos Aires, que en este momento me acompaña en mi que quehacer literario, quien hizo esa comprobación que yo ratifico.

 

MIEDO

“Hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero soy duro con él,

 le digo quédate ahí dentro, no voy a permitir que nadie te vea…”

CHARLES BUKOWSKI

 

Ya lo siento llegar.

En un rumor de pasos que adelgazan la noche.

El viento ha silbado tres veces. Ha llorado tres veces.

Tres veces lo ha negado.

 

Pero él avanza con su falo y su dedo, erectos.

Se acomoda en mi cama.

Me cubre con su cuerpo pesado.

Su aliento me apuñala la espalda.

Me huele, me habla, casi secretamente.

Se hunde en mí. Me muerde.

Es una enorme boca que devora la casa de mi infancia.

Los ladrillos de luna. Los racimos.

Engulle sin piedad la patria de mis ruidos impúberes.

El viento en las ventanas. Las voces sacrosantas.

El tintineo de las amapolas en la lluvia.

Y no hay barcos, ni albergues, ni barriletes nuevos.

Y las palomas migran, y los cielos y los dioses.

Solo quedan los miopes y las cucarachas.

Los paralíticos y una que otra langosta.

 

Y cuando bendigo la impalpable luz de la locura.

Un mendigo  me acaricia los ojos y la boca.

Y lo beso, y lo tomo y lo albergo.

Trae un pájaro azul en su mirada

Me besa las yemas de los dedos.

Y me dice con su voz de cristal amargo.

Déjalo que salga… y anda.

 

 

Nota para CdT: Acrílico.

Foto: Gentileza Poesía Fusión.

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