Hoy nos subimos al Biblioavión

Hace poco más de dos décadas, esta aeronave que fue donada a la Fuerza Aérea Boliviana, dejó el servicio para transformarse en un espacio de lectura para niños y jóvenes de Cochabamba (Bolivia).

Llegó a Bolivia mediante una donación realizada a la Fuerza Aérea Boliviana (FAB). El  avión, que participó en operaciones militares de la Segunda Guerra Mundial, era usado para transportar soldados. Hace poco más de dos décadas, la aeronave dejó el servicio para transformarse en un espacio de lectura para niños y jóvenes de Cochabamba.

Por esa labor, será galardonada como “la biblioteca del año” por el Colegio de Profesionales de Ciencias de la Información“Seguramente el avión fue utilizado en el país un tiempo y después ya no tenía reparación como para seguir volando. En ese momento la Fundación tenía un director que era fanático de los aviones y que era piloto. Fue idea de él comprar este avión y traerlo hasta Cochabamba para convertirlo en una biblioteca”, contó Elizabeth Tórrez, directora del Centro Simón I. Patiño.

Cada año, el Colegio de Profesionales de Ciencias de la Información premia la labor de las mejores bibliotecas de Bolivia en conmemoración del Día del Bibliotecario Boliviano que se celebra el 30 de junio“Este año se decidió reconocer al Biblioavión, que depende del Centro Pedagógico del Simón I. Patiño”, señaló Hugo Morales Bellido, director de esa institución.

“Esta biblioteca funciona en Cochabamba y diariamente atiende a niños de entre 6 y 12 años”, complementó.

Más de 1.000 títulos

El Biblioavión está en la zona sud de Cochabamba, en el  barrio de Wayrak’asa. Es parte de una red de seis bibliotecas que el Centro Simón I. Patiño instaló en zonas periféricas de la Llajta“Tiene un fondo bibliográfico especializado en literatura infanto-juvenil de 1.300 títulos aproximadamente”, señaló el coordinador pedagógico de ese espacio, Marco Antonio Marín.

Este espacio es parte de una estrategia integral que el Centro Simón I. Patiño tuvo para la promoción de la lectura entre las décadas de los años 70 y 2000. En ese tiempo llevó libros mediante el Bibliobús, el Bibliojeep, el Bibliovagón y ahora el Biblioavión.  

Este espacio recibe mensualmente alrededor de 410 usuarios y al año registra aproximadamente 4.800. “Es un punto de encuentro de grupos de lectura ya consolidados con los que se trabaja desarrollando una metodología de lectura para la comprensión de textos, fundamentalmente literarios”, aseguró. Es un espacio donde los niños tienen el apoyo pedagógico para realizar sus labores.

Fuente: Soy bibliotecario.

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